'Caprichos' de Danat
El cielo está enladrillado tiene muchas de las cualidades que se esperan de Danat Danza -una ambientación escénica de luces y vestuario cuidada, que enmarca bien la época y el espíritu de los Caprichos de Goya en que se inspira la obra, una escenografía (de José Menchero) espectacular y dinámica, centrada en torno a un enorme balancín y cuyo uso por los seis bailarines potencia la sensación de peligro físico y desestabilización social que emana de la serie de aguafuertes- pero el estilo de danza que practica el grupo tiene poca relación con el expresionismo brutal de los Caprichos.La técnica en que se apoya la danza del grupo dirigido por Sabine Dahrendorf y Alfonso Ordóñez se basa en el impulso sin oposición; una parte del cuerpo inicia el movimiento y el resto sigue, relajado, la consigna inicial. No es fácil dar expresión ni individual ni plástica en esas condiciones y los coreógrafos posmodernos que, como Danat, la utilizan, suelen rechazar las referencias temáticas o culturales demasiado precisas, dejando en libertad al espectador para reaccionar según su sensibilidad ante el efecto del puro movimiento.
Danat Danza
El cielo está enladrillado. Coreografía: Sabine Dahrendorf y Alfonso Ordóñez. Escenografía: José Menchero. Música: Jean Luc Plouvier. Intérpretes: Susana Castro, Nuria Catalá, Sabine Dalhrendorf, Alfonso Ordóñez, Josu Lezameta y Geert Krosenbring. Sala Olimpla. Madrid, 30 de noviembre.
El espíritu corrosivo, la ironía, el trazo que descubre lo inconfesable quedan al margen de estos ejercicios impersonales de pérdida y recuperación del equilibrio, que por momentos resultan agradables, pero que como tema goyesco sólo pueden evocar al pelele.


























































