Las secuelas del IPC
Una vez decidido que el IPC de octubre ya estaba descontado, los inversores se han parado a pensar en sus consecuencias a medio y largo plazo, es decir, han caído en la cuenta de que hay que revisar convenios, de que eso cuesta dinero y de que las empresas suelen cargar esos gastos en los precios. Al final han llegado a la conclusión de que este IPC conlleva una fuerte dosis de inflación futura, algo que el sistema no parece muy preparado para asumir. Lo peor de todo esto es que llega en un momento en el que el fondo del mercado estaba cambiando ligeramente, en parte porque se ha extendido la opinión de que el chart del índice Dow Jones puede ser alcista a poco que se le ayude.Las dudas de los inversores les han llevado a una inactividad casi total, lo que va a situar el volumen negociado muy cerca del mínimo del año, y ello a pesar de que Telefónica volvió a destacar con la negociación de 1,4 millones de acciones. La mejor explicación que encuentra esta paralización de la actividad está en la coyuntura macroeconómica estadounidense y en la crisis del Golfo. El peligro de recesión y el mantenimiento de la tensión en torno al conflicto del Golfo Pérsico impiden a los inversores aprovechar unos precios que consideran excelentes y cargados de posibilidades.


























































