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Incertidumbre contagiosa

Wall Street ha demostrado mayor capacidad de influencia sobre el ánimo de los inversores que las declaraciones de los políticos sobre la favorable evolución de la crisis del Golfo, ya que el pequeño recorte. sufrido el martes por aquella plaza bursátil ha frenado en seco la recuperación de la bolsa española. Lo peor es que poco antes del cierre del mercado continuo, y tras abrir otra vez Nueva York a la baja, remontó posiciones sin dar tiempo a reaccionar a nadie.Lo único que parece bastante claro es que la inversión española no cuenta con argumentos propios para enfrentarse al cierre del ejercicio con posibilidades de éxito y que tanto da que suban o bajen los tipos de interés como que se estanque la inflación mientras que no suceda algo parecido al otro lado del Atlántico. De momento, todo el mundo se conforma con seguir al dictado la trayectoria de Wall Street, sin que importe mucho o poco el que aquellos inversores basen sus decisiones en la firma o rechazo de un presupuesto.

Las bajas, cortas pero abundantes, se suavizaron a lo largo de toda la sesión, lo que permite al índice madrileño terminar con una baja de sólo 92 centésimas, una cifra pequeña pero que consigue romper la continuidad de un proceso de recuperación que ya duraba siete sesiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0024, 24 de octubre de 1990.