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El jefe del 'comando' de la Foz pudo morir ahogado, segun se deduce del informe de Toxicología

Los resultados de los análisis practicados por el Instituto Nacional de Toxicología, dependiente del Ministerio de Justicia, a las muestras extraídas al cadáver del miembro de ETA Juan María Lizarral de señalan que el fallecimiento del terrorista pudo producirse por ahogamiento en las aguas del río Irati, según los resultados dados a conocer ayer por los abogados de Germán Rubenach, el etarra detenido en estado grave.

Los letrados José Miguel Gorostiza y Adolfo Araiz presentaron en la tarde de ayer a los medios de comunicación el informe en el que se señala que "existe coincidencia entre las diatomeas visualizadas en el agua [del río Irati que atraviesa la Foz de Lumbier] y las muestras extraídas del pulmón, sangre, contenido del estómago y costillas" del etarra fallecido y añade como conclusión que "los resultados obtenidos son compatibles con una muerte por sumersión".En sus consideraciones científicas el informe indica que es constatable la presencia de diatomeas (algas) en los órganos de gran circulación del cadáver del activista de ETA, como son el corazón, la sangre extraída del cayado de la aorta y la médula ósea de la costilla "que poseen un valor diagnóstico de muerte por sumersión vital".

José Miguel Gorostiza indicó que los especialistas médicos consultados por la acusación particular consideran "prácticamente imposible" que una persona que se dispara un tiro en la nuca que le atraviesa la cabeza de lado a lado tenga vida posterior suficiente como para tragar tanta agua y sugirió la posibilidad de que Lizarralde hubiera muerto ahogado en aguas del río Irati, señalando que "el caso Zabalza ha estado estos días en las mentes de todas las partes implicadas".

Estas revelaciones se realizaron durante una conferencia de prensa en la que se rechazó la versión de los hechos, según la cual Germán Rubenach, el etarra superviviente de los sucesos de la Foz, hubiera reconocido simple y llanamente que él asesinó a Susana Arregui y que Juan María Lizarralde se suicidó.

Amnesia parcial

Tanto los letrados como Jon Rubenach, hermano del miembro de ETA, insistieron en que Germán padece una amnesia parcial a consecuencia de sus heridas que le ha sido oficialmente diagnosticada por los equipos médicos. "No decimos que sean unas declaraciones inciertas", señaló Gorostiza, "sino que son muy interesadas e incompletas".

El abogado dio lectura a un informe médico del Hospital de Navarra sobre el estado del herido realizado ayer mismo en el que se señala que Rubenach mantiene una situación de "confusión, con desorientación en el tiempo y en el espacio" Insistieron en que el joven no está en condiciones de realiza unas declaraciones mínima mente coherentes.

El abogado Txemi Gorostiza leyó parte de los interrogatorios a Germán Rubenach donde, según concluyó, queda de mostrada la absoluta incongruencia de muchas de sus afirmaciones y las abundantes contradicciones en las que incurre.

Pregunta. ¿Sabe quién dis paró sobre Susana Arregui?

Respuesta. Yo.

P. ¿Cuántas veces?

R. Dos.

P. ¿Con qué arma?

R. El arma que llamamos la del traficante.

P. ¿Dónde le heriste?

R. En el pecho.

P. ¿Por qué la heriste?

R. No sé, con un hacha o con una pistola.

P. ¿Te disparaste a ti mismo?

R. Heavy, él, estuvo allí.

P. ¿Sabes si Lizarralde y Susana están muertos?

R. No lo creemos, no lo creo.

P. ¿Quién te hizo tu herida?

R. No tenemos.

P. ¿Y la herida del cuello?

R. No lo sé.

P. ¿Te disparaste tú?

R. (No hay contestación).

P. ¿Quiénes formaban el comando?

R. Rubenach, Lizarralde y Pérez Yalar (no cita a Susana).

Adolfo Araiz, señaló también, que ayer prestó declaración ante la juez de Aoiz, María Jesús Erroba, una persona cuya identidad no dio a conocer, que escuchó el día 25 de junio a través de un aparato de radio una comunicación interna de la Guardia Civil, en la que se daba cuenta de la detención de tres jóvenes, dos hombres y una mujer, que viajaban en un vehículo con material de acampada. Según Araiz, ese testigo perdió la onda de la comunicación y la recuperó poco antes de las 15.00 horas, cuando la central de la Guardia Civil informaba que la juez de Aoiz, acudía a Lumbier "a levantar los cadáveres".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de julio de 1990

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