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ITALIA 90

Inglaterra derrotó a Egipto con su fútbol viejo

S. S. 1 Inglaterra - 0 Egipto

Fútbol viejo, incluido el gol de Wright. Tan ingleses fueron que el tanto ganador llegó en un balón aéreo, al saque de una falta. Ninguna conclusión positiva se puede sacar de un partido cruzado por los balonazos ingleses y rebajado por la blandura egipcia. Inglaterra, después del progreso táctico que ofreció ante Holanda, volvió a depender únicamente del juego físico y del porcentaje de errores que cometían los adversarios. La insularidad de las formas inglesas está cada vez más alejada de los conceptos modernos.

Robson, que aceptó el juego raso ante Holanda, devolvió a su equipo el tiro largo. El regreso a la caverna fue una ausencia soberana de ideas, enfermedad que atacó incluso a Barnes, Waddle y, en menor medida, Gascoigne. Estos futbolistas tienen clase, pero están obligados a asistir como convidados de piedra al fuego cruzado de balones que se ejecuta alrededor suyo. Entre los ollazos, los pases nefastos y el balonazo a la grada sólo pudieron rescatarse los detalles de Gascoigne, que tiene el aspecto de un bebedor de cerveza, pero que mantiene un amor por el juego que no casa con su aspecto físico. Más aún, a Gascoigne puede acusársele de un exceso de regate. Frente a Egipto, protagonizó un par de internadas preciosas, pero desbaratadas por su incontinencia en el quiebro.

Los egipcios no sacaron esta vez partido de su sutileza como ante Holanda y perdieron una oportunidad histórica de avanzar en el torneo a costa de los inventores del fútbol. Su ataque fue siempre controlado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de junio de 1990