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El bar más grande de Madrid

El hipódromo de la Zarzuela inicia sus carreras nocturnas de verano

El hipódromo de la Zarzuela el jueves su temporada de verano, en la que se combinan el espectáculo deportivo y el copeo. Cada noche de los jueves durante los meses de junio y septiembre, y los jueves y sábados en julio y agosto, a las 22.30 se abre el mayor bar de la capital, lugar de cita de noctámbulos, gentes del espectáculo, modelos, aficionados a los caballos de carreras y políticos. Unos y otros están movidos por un objetivo común, el de consumir noche al mismo tiempo que ingentes cantidades de líquido, light o no.

La temporada que se inauguró el pasado Jueves es la tercera ocasión en que las instalaciones del hipódromo de la Zarzuela abandonan su estricto rango de pista de competición para alternar ésta con la función de un bar gigante.Esta iniciativa, nacida del estado de necesidad producido por a bancarrota de la Sociedad de Fomento, se gestó en los primeros meses de 1988, al estudiar un proyecto de iluminación artificial de una parte de las pistas. A las primeras especulaciones se unieron dos factores que favorecieron la puesta en marcha del proyecto: por un lado, la concesión para la explotación de las instalaciones hosteleras a los hermanos Lozano, propietarios de las discotecas Archy y Oh Madrid!, y el importante recorte en la concesión de licencias de explotación en la capital de terrazas impuesto por el Ayuntamiento. A esto se añadía el visto bueno de la Comunidad y del Ayuntamiento, que posibilitaron eliminar asperezas dentro del Patrimonio Nacional, responsable último de las instalaciones y terrenos del hipódromo.

Para la Sociedad de Fomento, presidida por Lorenzo Sanz, la temporada de carreras nocturnas es una forma de sanear en una pequeña parte la tesorería de la entidad, al mismo tiempo que ha sido utilizado como método de promoción de las carreras de caballos.

En cualquier caso existe una diferencia clara entre las dos actividades que se desarrollan cada noche. De un lado, la explotación hostelera, que desde el primer año que se puso en marcha ha cumplido sobradamente las expectativas. Por otro, la faceta deportiva, que se ha convertido en complemento de la noche, abandonando el papel fundamental que era tradicional. La competición hípica es en verano, simplemente, la excusa.

Salones VIP

Durante una jornada de carreras nocturnas se recauda un tercio de los ingresos por apuestas que alcanza un día de carreras normal, mientras que la asistencia és tres y en ocasiones cuatro veces superior en el primero de los casos.Esta situación ha inclinado los esfuerzos de los organizadores para someter el entorno de las tribunas -cuyas cubiertas voladas, monumento de interés artístico, son obra del ingeniero Eduardo Torroja- a una profunda modificación con el fin de ampliar la superficie útil y completar la oferta.

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Así, el recinto de tribuna ha pasado de los 2.300 a los 6.000 metros cuadrados, totalizando en todo el hipódromo más de 8.000 metros cuadrados. Dentro de esta ampliación, el próximo jueves entrará en funcionamiento un sector de entrada restringida, denominado VIP, con un restaurante con capacidad superior a las 1.000 personas. Este sector anulará mezclas no deseadas por los organizadores.

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