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La antítesis del desierto

Los más de 8.000 metros cuadrados de superficie del hipódromo de la Zarzuela se convierten en la antítesis del desierto, con 17 bares -repartidos entre quioscos (13) y barras de bar- y dos restaurantes, a los que se sumarán puntos de venta de comida menos suculenta (crêperies, pizzerías, etcétera).En la primera jornada, la asistencia tan sólo alcanzó las 8.000 personas, y las expectativas esperan que a medida que avance el verano la cifra llegue a superar las 20.000 personas, hecho que ya se produjo en temporadas anteriores, para lo que se disponen de cuatro almacenes de abastecimiento y un aparcamiento con capacidad para 14.000 coches.

El dispositivo de seguridad ha sido ampliado, añadiéndose a la presencia de medios del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil (tanto uniformados como de paisano) las prestaciones de un servicio de seguridad privado, consistente en 43 personas.

El dispositivo policial ha sido considerado en algunos casos escaso, tanto por el número de asistentes como por la ubicación del hipódromo, en el centro del triángulo de máxima seguridad, cuyos vértices son el palacio de la Zarzuela, el palacio de la Moncloa y el Centro de Estudios Superiores de Investigación de la Defensa (CESID).

Pero, por el momento, el público que acude cada noche se muestra tranquilo y, para los encargados de la seguridad, el número de delitos cometidos casi se reduce a la venta ilegal de entradas.

La actividad habitual de los asistentes es la de hacer la pasarela. Jóvenes en edad de merecer pasean sus últimos diseños para envidia de unos y satisfacción de otros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de junio de 1990