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GENTE

Miquel Tàpies

Dirige desde ayer el centro de arte creado por su padre

Esta primavera, la número 29 de su vida, le han ocurrido a Miquel Tàpies Barba un par de cosas que sin duda quedarán grabadas en su memoria. De un lado, hace poco tiempo, su esposa, Sandra, y él fueron padres de su primer hijo llamado, Antoni. Por otra parte, sus primeros días de 15 paternidad física han coincidido con el alumbramiento e inauguración de la fundación barcelonesa creada e impulsada por su padre, el artista Antoni Tàpies, de la que Miquel es director.A los 18 años, Miquel Tàpies decidió reunir y ordenar toda la documentación de su padre "De pronto, comencé a ser el conservador personal del archivo Tàpies", recuerda. A partir de ahí, su trayectoria pasó por una estadía en el Museo Guggenheim de Nueva York, la compilación de un libro sobre los carteles creados por su padre y la cooperación en la preparación de dos exposiciones sobre Miró escultor y sobre Marcel Duchamp. Luego llegó la oportunidad de dirigir la Fundación Antoni Tàpies.

"Poco después de comenzar", explica Miquel Tàpies, "comprendí que mi papel no era estrictamente el de montar exposiciones, y tuve la suerte de poder traer a Barcelona a Manuel J. Borja-Villel, que estaba haciendo una tesis doctoral sobre Tàpies en Nueva York y que es ahora el director de exposiciones de la fundación". Miquel Tàpies ha aportado a la fundación de su padre un conocimiento y una eficacia poco comunes desde una posición cuya complejidad sólo él conoce, en la que ha habido momentos de angustia, pero también instantes de emoción imborrable. "Creo que recordaré toda la vida el día que fuimos con mi padre al notario para formalizar la donación de su fondo de obra a la fundación", explica Miquel Tàpies, "porque se me puso la carne de gallina al sentir que era mínimamente partícipe de un acontecimiento importante para nuestra cultura".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 1990