Los crímenes del monje
JOSÉ YOLDI Philippe Sáez, Txistu, uno de los miembros de ETA franceses que formaban parte del comando itinerante y que tras abandonar la organización se metió a monje benedictino, participó en las campañas de 1978 y 1979 del grupo más peligroso y sangriento de la banda e intervino directamente en cuatro atentados terroristas en los que resultaron muertas siete personas, según consta en la declaración que Henri Parot, Unai, realizó ante la Guardia Civil y que ha sido ratificada ante el Juez instructor.
El primero de estos atentados fue contra el industrial José Legasa, asesinato en el que también participaron Henri y Jon Parot, Frédéric Haramboure, Txistor, y Jean Pierre Errenundegay, Pampi.
Después intervino en el a.esinato del magistrado José Francisco Mateu Cánoves, junto con Txistor, Pampi y Una¡. Los terroristas dispararon contra el ex presidente del Tribunal de Orden Público y huyeron en dos vespinos.
El del general Constantino Ortín Gil fue realizado por los hermanos Parot y los otros tres citados, que eran los integrantes del comando en aquellas fechas. Dos terroristas le dispararon varios tiros a quemarropa. El último atentado de Philippe Sáez fue el cometido contra el teniente general Luis Gómez Ortigüela, los coroneles Agustín Laso y Jesús Avalos y el conductor Lorenzo Gómez. Los autores de estos cuatro crímenes fueron Henri y Jon Parot, Haramboure y Jacques Esnal, Jaketx. Los etarras ametrallaron el coche oficial y lanzaron una granada a su Interior.
Sáez, tenía 19 años cuando fue captado por Txomin Iturbe, y trabajaba en un taller de bisutería en Bayona. Posteriormente abandonó ese oficio y se dedicó a dar clases de música, concretamente de txistu (flauta autóctona), instrumento en el que es un virtuoso y con el que adquirió cierta fama en el País Vasco.
Alrededor de 1982 abandonó el comando y en 1987, desvinculado de la organización, ingresó en el convento benedictino de Bellocq, donde permanecía en la actualidad.


























































