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Tribuna:

Honor

Está empezando a subírseme la tmta a las narices con tanto alarde de santa indignación que los sociatas nos están dedicando a los periodistas. Sin duda, el nivel de la Prensa se ha deteriorado considerablemente en los últimos tiempos; hoy, la otrora vilipendiada prensa del corazón resulta un prodigio de rigor profesional y de cordura en comparación con la espeluznante debilidad mental y moral que asola otros medios. Pero éste es un fenómeno que no sucede sólo en nuestro oficio. Porque la Prensa es un ajustado espejo de la sociedad a la que pertenece, y la pérdida de los límites éticos de algunos periodistas se corresponde con el "vale todo" imperante en la calle.Y hete aquí que, estando todo el país con estos pelos esp rituales, súbitamente los socíatas descubren el fino horror moral que les embarga frente a determinados excesos de la Prensa. Jamás les había visto yo antes tamaño desasosiego frente a las muchas otras corruptelas, por ejemplo económicas, en las que el país está cayendo, o ante otras desmesuras periodísticas del tipo de "quién-se-acuesta-con-quién". No, señor. Lo único que parece haber herido la sensible conciencia del PSOE es, ícosa extraordinaria!, el caso Guerra.

Total, que ahora el airado Gobierno estudia ampliar la ley del honor. A servidora, la verdad, tal medida le parece de perlas. Que amplíen la ley del honor y que encarcelen a los responsables de que no se viera por TVE el debate de Guerra, por escamotear información a la opinión pública y por deshonestos. Que apliquen con rigor la ley del honor a todos esos canallitas, socialistas o no, que reprimen, cortan, imponen, censuran, amenazan y fastidian, como en el sangrante caso de Telemadrid: los mejores informativos que hay en televisión, y están en peligro de ser silenciados. Eso sí que es una vergüenza y un escándalo. Pero me temo que los socialistas no están hablando de ese tipo de honor. Es una lástima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de febrero de 1990