900.000 fichas policiales secretas minan la credibilidad del Gobierno suizo

El Gobierno suizo sufre una de las mayores crisis de confianza y credibilidad de toda su historia al multiplicarse las acusaciones contra el ministro de Defensa, Kaspar Villiger, y el de Justicia, Arnold Koller, por mentir a la opinión pública negando reiteradamente a la Prensa la existencia de archivos secretos y policiales en torno a unos 900.000 ciudadanos suizos y extranjeros.

El Gobierno decidió anoche que todas las autoridades gubernamentales serán investigadas y se buscará en sus lugares de trabajo la existencia de posibles archivos secretos.El material de los sospechosos está almacenado en una pequeña habitación que ha sido bautizada como el cuarto oscuro de Suiza. Hay varias listas de "extremistas" o "peligrosos para la seguridad nacional". En una de ellas, de 30.000 personas, se recomienda "internarlos" en caso de guerra o crisis. Varias docenas de los afectados, entre ellos altos cargos políticos, han podido leer los extensos resúmenes elaborados por la policía civil sobre todas sus actividades públicas y privadas. Los informes siguen siendo un misterio y se han mostrado sólo copias de éstos que venían ya lavadas.

El escándalo estalló recientemente cuando una comisión investigadora parlamentaria trató de aclarar el caso de la ex ministra de Justicia Elizabeth Kopp, que renunció a su cargo el año pasado por las supuestas vinculaciones de su marido con el narcotráfico.

Mientras los dos ministros se vieron obligados a reconocer la existencia de los archivos secretos en Lausana, termina este fin de semana el primer juicio criminal de la historia contra un ministro del Gobierno. La exministra de Justicia y Policía, Elizabeth Kopp, de 54 años, fue forzada a renunciar a su cargo en 1988 acusada de entregar información confidencial a su esposo. Kopp, la única mujer en el Gabinete suizo, afronta las acusaciones del fiscal Joseph-Daniel Piller, que argumenta que la ex ministra urgió en octubre de 1988 a su esposo, Hans W. Kopp, un conocido abogado y empresario de medios informativos de Zúrich, a renunciar a su cargo de vicepresidente en la firma Shakarchi Trading Co., porque la empresa -dedicada a cambios de divisas y compraventa de oro- estaba en el punto de mira de la policía por sospecha de haber lavado 1.000 millones de dólares de dinero sucio procedentes de la droga. Hans W. Kopp dimitió el mismo día.

La historia de la llamada telefónica que dio la alarma al exitoso magnate Hans W. Kopp se ha reconstituido en el juicio. Una funcionaria del Ministerio de Justicia llamó a la asistente personal de la ministra para avisarle que se investigaba un asunto de lavado de dinero en una empresa de la que herr Kopp es el vicepresidente. La secretaria comentó la información con su jefa y ésta le pide que informe a su marido. La ministra, según dijo ayer, creía que la información provenía de "círculos bancarios" y no de su propio ministerio. El fiscal pide para la acusada una multa de 8.000 francos suizos (600.000 pesetas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 21 de febrero de 1990.

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