Elecciones en Japón
En un momento en que el mundo está en continuo cambio, los japoneses han votado una vez más por el partido que les ha gobernado ininterrumpidamente desde 1955. A pesar de los escándalos financieros y sexuales del año pasado, el partido liberal perdió sólo 25 escaños en las elecciones del pasado domingo. El Partido Socialista Japonés tuvo un significativo avance, de 85 a 136 escaños, pero falló al no presentar una alternativa creíble de gobierno . Gracias al buen hacer del partido liberal, Toshiki Kaifu permanecerá en su puesto de primer ministro, pero será más que nunca un muñeco en nianos de los líderes de las antiguas y poderosas facciones del partido, que consideran redimidos sus pecados tras haber sido reelegidos.Todo esto es frustrante para los observadores y los políticos occidentales. Los japoneses han trabajado mucho para alcanzar una economía que es la envidia de la mayor parte del mundo, pero parecen impermeables al casi universal deseo de ser gobernados por alguien que inspire respeto, quizá incluso afecto. Hay muchas razones por las que esperan muy poco de sus políticos. Sus raíces demócratas son poco profundas. Las mujeres lograron el derecho al voto en 1945 y el país está gobernado normalmente por una elite de funcionarios e industriales. Aunque los japoneses están muy orgullosos de su país, de lo que más orgullosos se muestran es de su inmediato superior, de su empresa o de su grupo profesional. (...) , 20 de febrero


























































