Cartas al director
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Capítulo de latines

No es mi intención profesar ningún tipo de vietimismo, muy al uso en este país, ni preseritarme como mártir del verdadero credo, ni siquiera tomando la palabra en su sentido etimológico. Por lo demás, ya sé de antemano que, aun en el hipotético caso de que la presente carta merezca su interés, mis palabras no encontrarán acomodo probablemente en saco entero alguno, o al menos remendado, dado que las afrentas contra las lenguas clásicas -latín y griego, no nos engañemos- son moneda corriente en este país.No era de extrañar, pues, queen la contraportada de EL PAÍS del pasado jueves 25 de enero apareciera la siguiente joya que cito textualmente: "La máxima griega [sic] mens sana, córpore sano [sic]". Claro que tamaño endriago aparecía en un artículo dedicado al no menos fenomenal Arnold Schwarzenegger. Sobre lo de "máxima griega" (el subrayado es mío), mejor será no decir nada, porque quizá esos resbalones -o lapsus, por decirlo a la latina- son propios del español urgente, pero, aun a fuer de ser tachado de corporativista, no me resisto a citar correctamente el verso de Juvenal (Satirae, 10, 356) objeto del comentario y que tanto éxito ha tenido: "Mens sana in corpore sano". Al margen de que tales palabras fueran escritas en una conexión de ideas distinta a la que sirve de ocasión para pronunciarlas hoy día, significan "una mente sana en un cuerpo sano".

En definitiva, como me permití ya en otra ocasión, me permito ahora sugerirles que incluyan un capítulo de latines en su manual de estilo, ya que cada vez más se va haciendo verdad en la educación española aquel oráculo de un ministro del innombrable régimen anterior de cuyo nombre, por supuesto, no quiero acordarme: "¡Menos latín y más deporte!". En fin, mal de muchos, consuelo de tontos.- catedrático de bachillerato de Latín.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 18 de febrero de 1990.

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