Los socialistas se quedaron solos en su oferta a los partidos de un "bloque constitucional"

Los socialistas se quedaron ayer solos en defensa del llamado "bloque constitucional" como lo definió por error el secretario de organización del PSOE, Txiki Benegas. Los presuntos integrantes del pacto, CDS, CiU y PNV, han rechazado pertenecer a tal club, frente a Izquierda Unida y el PP, y han proclamado la obviedad de que todos los partidos representados en el Parlamento son constitucionales. Esta declaración fue corroborada incluso por el presidente del grupo socialista, Eduardo Martín Toval, que quiso explicar lo que en realidad había querido decir el secretario de organización del PSOE, Txiki Benegas, para terminar utilizando la palabra "desliz" atribuida al secretario de organización de su partido.

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La todavía dudosa mayoría parlamentaria del PSOE y el nerviosismo que ha impregnado a un sector del Gobierno por el llamado caso Guerra, hará que el partido que apoya al Gobierno busque alianzas con diferentes fuerzas políticas durante toda la legislatura. Los pactos serán preferentemente con el CDS, CIU y PNV, aunque en el curso del tiempo se observarán cambios de pareja. El Gobierno alberga la convicción de que en los próximos meses "las tornas cambiarán" y el ambiente será favorable si consiguen mantener "el clima de acuerdo con los sindicatos y la alianza en asuntos fundamentales con otras fuerzas políticas".Txiki Benegas dijo a este periódico estar sorprendido por la reacción que habían provocado sus palabras sobre el bloque constitucional y que efectivamente quizá la expresión que utilizó podía "inducir a error". Según sus palabras, esto fue lo que quiso decir: "Hemos dicho que durante esta legislatura queremos llegar a acuerdos con todas las fuerzas políticas en temas de Estado o institucionales pero que en estos días se está viendo difícil o imposible alcanzar acuerdos con el PP e Izquierda Unida y, sin embargo, detectamos un clima de colaboración con el CDS, PNV, CiU y las Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC)". Se trata, precisamente, de los mismos grupos que se mostraron dispuestos a aceptar las explicaciones del vicepresidente Guerra en el famoso debate sobre los negocios de su hermano Juan.

Son muy pocos los socialistas que reconocen abiertamente que en esta legislatura todo será diferente al no gozar de la holgadísima mayoría absoluta de las dos anteriores y se aferran a las palabras del presidente del Gobierno, Felipe González, en su discurso de investidura, en el que expresó su voluntad de que esta etapa discurriera por los cauces del diálogo. Estos interlocutores obvian el hecho de que ese discurso era fruto del resultado electoral y que durante la jornada que se pronunció se supo que las elecciones en Melilla habían sido anuladas como lo habían sido antes las de Murcia y Pontevedra.

Cambio de pareja

Los socialistas han mostrado nerviosismo evidente en los momentos previos a la constitución de las Cámaras cuando aún no tenían seguro el apoyo de Luis Mardones y de nuevo se produjo la zozobra en el proceso de designación del director general de RTVE que se vieron obligados a paralizar ante las denuncias del Partido Popular. Después, recuperaron la calma al asegurarse el apoyo suficiente para rechazar la Constitución de una comisión de investigación sobre el tráfico de influencias.

A partir de ahora están convencidos de que tendrán "pocos o ningún" momento de apuro, convencidos de que siempre tendrán "alguna o varias parejas de baile". Los compañeros de viaje no serán siempre los mismos, ya que aunque se espera el apoyo fundamental del CDS, CiU y PNV para lo que se ha dado en llamar "temas de Estado", no ocurrirá lo mismo en debates como la ley del suelo, las pensiones no contributivas o los propios Presupuestos Generales, asuntos en los que se prevé una proximidad en los criterios con Izquierda Unida, hoy por hoy arrojada fuera del bloque constitucional o, como dijera Miquel Roca, a sugerencia de un informador, "fuera del club de los sensatos".

Los dirigentes socialistas consultados niegan que haya un pacto formal con algún grupo polítco y aunque reconocen que el presidente del CDS, Adolfo Suárez, ha mantenido muy recientemente dos entrevistas con Felipe González y que ayer mismo el político centrista mantuvo una conversación telefónica con Txiki Benegas, no habrá alianza formal con ningún grupo, convencidos de que siempre habrá alguien dispuesto a pactar.

Política de alianzas

Los socialistas, en una apelación formalista, remiten a los acuerdos de su último congreso y a las resoluciones del comité federal en los que no se puede encontrar mención a política de alianzas. Eduardo Martín Toval explica así la actitud dialogante de su partido: "No es bueno un Gobierno inestable. Ahora mismo el PSOE tiene mayoría absoluta pero si cuando termine el proceso electoral no la tuviera, habría que buscar esa mayoría con otras fuerzas políticas".

El sector más influyente del PSOE ha puesto en marcha los mecanismos necesarios para que se deje de hablar del llamado caso Guerra. Por eso ayer entre los consultados había cierta satisfacción por el hecho de que durante los dos últimos días la actualidad vaya por la política de pactos. "Por fin, se habla de política", comentó un dirigente. Este mismo interlocutor decía lo siguiente: "Los acuerdos con los sindicatos van por muy buen camino y es posible tener una legislatura con apoyos suficientes. Por ello si el flanco de ataque de la oposición hacia nosotros va a ser la corrupción, ahí les vamos a llevar contra las cuerdas". Esta especie de amenaza parece consigna en el PSOE.

14 días intensos

Dos momentos de unanimidad se han producido en los 14 días que han transcurrido desde que comenzara el curso parlamentario. Los marcadores de los votos arrojaron un sí total a que las Cámaras regulen un paquete legislativo sobre incompatibilidades de altos cargos, diputados y senadores y penalice con multas y arresto el llamado tráfico de influencias. La segunda unanimidad se produjo anteayer cuando todos los grupos decidieron dotar a la comisión del Estatuto del Diputado, a iniciativa del CDS, de la capacidad de investigar posibles irregularidades en el comportamiento de los diputados. Esta segunda unanimidad no ha sido óbice para que el PP, Izquierda Unida y el Grupo Mixto se quedaran solos a la hora de pedir la creación de una comisión de investigación sobre tráfico de influencias.En estos escasos pero intensos días de legislatura, el Grupo Popular se ha apuntado un triunfo ya que a gracias a sus denuncias el Gobierno tuvo que dar marcha atrás a su inicial idea de nombrar hace una semana a Luis Solana como director general de RTVE.

Este asunto continúa empantanado, porque los populares han pasado de negarse a hablar de la elección de los consejeros a decir ayer que en ningún caso el PSOE puede tener mayoría en el consejo de administración. Así las cosas, el consejo de RTVE, elegido para la pasada legislatura, continuará su actividad.

Los socialistas, apoyados por el CDS, PNV y CiU han terminado de irritar a los populares al presentar un escrito conjunto en la comisión constitucional para que una ponencia redacte un nuevo estatuto de RTVE.

Aún así, los populares participarán activamente en los trabajos de este nuevo estatuto y como consecuencia el futuro director general de RTVE será designado por el Parlamento, no por el Gobierno como ahora, y los consejeros dejarán de ser personas directamente designadas por los partidos sino que se elegirán entre "distintas sensibilidades sociales", según expresión de Martín Toval.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 14 de febrero de 1990.

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