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Un policía muere en Barcelona de tres disparos en un atentado atribuido a los GRAPO

El policía Juan José Sucino Ibáñez, de 31 años, murió ayer por la mañana frente a su domicilio en la Iocalidad de El Prat del Llobregat al ser alcanzado por tres de los cuatro disparos que efectuaron un hombre y una mujer. Los terroristas huyeron en una moto de gran cilindrada. El agente, que se encontraba en su automóvil al sufrir el atentado, murió en el acto. La hipótesis que baraja la policía es que el asesinato es obra de los Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre (GRAPO) al ser de características similares a los perpetrados en Madrid y en Valencia.

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Esta línea de trabajo fue confirmada por el gobernador civil de Barcelona, Ferran Cardenal quien tras visitar la capilla en que descansaban los restos mortales del policía afirmó: "Ha sido un asesinato repugnante. Por los indicios que hay parece que se trata del GRAPO. Sucino estaba adscrito al grupo de Seguridad Ciudadana de la Comisaría Sur, que cubre el barrio barcelonés de Sants.Los investigadores sospechan que el de los GRAPO que el pasado vienes hirió en Valencia al coronel del Ejército, Juan Marco Arnau puede ser el mismo que asesinó al policia. Su tesis se basa en que, en ambos casos, los terroristas dispararon contra sus Víctimas cuando salían de sus domicilios y huyeron en una moto. La policía mostró ayer a los testigos, fotografias de Laureano Ortega Ortega y Encamación León Lara, implicados en los atentados de Valencia y en el perpetrado el 13 de diciembre en Madrid contra. el comandante Ramón Santeodoro Vicente. [El Ministerio del Interior difundirá retratos de seis miembros del GRAPO a los que vincula con los tres tiroteos citados, informa EFE. La policía estableció ayer controles en Barcelona que provocaron retenciones de más de 10 kilómetros.

El atentado ocurrió pasadas las ocho de la mañana, cuando Sucino y su suegro, Juan Carlos Benítez, se disponían a dirigirse a sus respectivos trabajos en Barcelona en el vehículo de la víctima, una furgoneta marca Citröén. El automóvil estaba aparcado a escasos metros de la vivienda del poIicía, ubicada en el número 52 de la del Tibidabo, en El Prat. Sucino, que vestía de paisano, se disponía a poner en marcha su vehículo cuando aparecieron junto a la ventanilla dos jóvenes que le dispararon cuatro tiros a quemarropa.

Sucino, natural de San Fernando (Cádiz), casado y padre de tres niñas -la más pequeña de ellas, de un mes y medio, fue bautizada anteayer-, murió en el acto a causa. de tres impactos, de bala. Dos de ellos le entraron por el pabellón auditivo y salieron por el maxilar y la nuca, siendo este último mortal de necesidad, según la autopsia. El tercero se alojó en el pecho. Los terroristas efectuaron un cuarto disparo que no llegó a alcanzar al agente, cuya bala fue localizada entre sus ropas. El suegro del policía, que resultó según testigos presenciales, sufrió un ataque de nervios mientras gritaba: "'han matado a mi yerno". El cadáver del agente quedó recostado hacia atrás en su asiento, con un pie sobre, el acelerador.

Los dos jóvenes, vestidos con pantalones tejanos y cazadoras, utilizaron balas del calibre 9 milímetros parabellum, munición empleada por ETA, pero cuya adquisición está extendida. Los terroristas, que llevaban una bolsa, según una testigo, utilizaron una pistola.

Alerta policial

El GRAPO usa normalmente revólveres, aunque esta circunstancia no es determinante para descartar su autoría debido a que esta organización terrorista ha adquirido armamento nuevo, según fuentes policiales. La Jefatura de Policía de Barcelona recibió el pasado viernes un fax en el que se alertaba sobre la posibilidad de que agentes destinados en la capital catalana sufriesen un atentado.

Los terroristas escaparon corriendo por la avenida del Tibidabo y doblaron a la izquierda hacia la calle Remolat, donde subieron a una moto roja que tenían aparcada detrás de un quiosco de la ONCE, a unos 100 metros del lugar del atentado. Durante su huida, la pareja se topó con una mujer que conducía un turismo. La testigo aseguró que se vio obligada a frenar para no atropellarles. Los dos jóvenes se saltaron el semáforo en rojo justo cuando se cruzaban con una patrulla municipal que circulaba en sentido contrario. Según la descripción que facilitó la testigo, la joven era morena y alta.

Medio millar de personas se concentró anoche frente al Ayuntamiento de El Prat -localidad del cinturón industrial barcelonés de 63.000 habitantes-, donde estaba instalada la capilla ardiente, para expresar su rechazo al terrorismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de diciembre de 1989

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