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LAS REPERCUSIONES DE LA MUERTE DE PEDRO TOLEDO

Una enfermedad hereditaria

Pedro Toledo falleció a consecuencia de una cirrosis hepática grave producida por una hemocromatosis, según, un parte médico hecho público ayer por la Clínica Quirón de Barcelona, en la que el banquero estuvo ingresado entre los pasados días 6 y 11 de diciembre, fecha esta última en la que fue decidido su traslado a Estados Unidos, debido a que su estado de salud se había agravado considerablemente. A Toledo se le había manifestado desde hace varios meses esta enfermedad de tipo hereditario, provocada por un exceso de absorción de hierro.El traslado, que Toledo efectuó acompañado por un médico del equipo de la clínica barcelonesa, se decidió con su propio consentimiento y el de la familia, con objeto de estudiar la posibilidad de llevar a cabo un trasplante de hígado.

Según el parte médico facilitado por la clínica barcelonesa, firmado por los doctores Joan Ramón Malagelada, Jordi Rius y Jaume, Pujadas, la hemocromatosis le produjo a Pedro Toledo "cirrosis hepática avanzada y diabetes. El paciente desarrolló en el transcurso de las últimas semanas un cuadro progresivo de insuficiencia hepática grave".

El posible trasplante de hígado no llegó a realizarse. Toledo llegó a Rochester (Minnesota, Estados Unidos), donde se encuentra la clínica Mayo, el martes a las 5.30 de la mañana (12.30 hora española), y falleció a las 13.40 (20.40 en España), sin que llegaran a realizarse las pruebas clínicas previas al trasplante.

Pedro Toledo ingresaba con frecuencia en la clínica Quirón desde que se le diagnosticó la enfermedad.

La hemocromatosis es una enfermedad congénita y muy poco frecuente. A pesar de ser hereditaria, sólo suele ser descubierta cuando se ha cumplido los cincuenta años de vida, debido a que hasta esa edad no se llega a producir un cúmulo de hierro que permita desarrollar los síntomas de la enfermedad.

La hemocromatosis se desarrolla por una excesiva acumulación de hierro en las células, debido a su absorción excesiva a través del intestino por causas desconocidas. Una vez se ha desarrollado la insuficiencia hepática terminal, el trasplante de hígado es el último recurso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de diciembre de 1989