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Cartas al director

Dragones en Arcones

No podía dar crédito a mis ojos cuando el 27 de noviembre leí en esta sección una carta titulada Estrechez regionalista. Despues de aclarar que escribo -esta carta para ofrecer el otro punto de vista sobre los ultraligeros, paso a enumerar las siguientes aclaraciones:1. Un ultraligero, aparte de contaminar menos la atmósfera que un coche o una motocicleta, necesita para despegar o aternzar una pista de tierra de 100 metros y no miles de kilómetros de naturaleza asfaltada, como su coche, el de su vecino o el mío.

2. Estos atronadores monstruos aéreos están equipados con un motor que no supera los 600 centímetros cúbicos de cilindrada y un'tubo de escape con silenciador, por lo que el ruido que producen es comparable al de coches y motos y, por supuesto, inferior al de cualquier camión.

3. Es cierto que los animales, ganados y pájaros, se asustan cuando oyen un ruido extraño, como igualmente cierto es que lo ignoran cuando deja de serlo.

4. Le aseguro, señor Aranzadi, que el espectáculo que pueda ofrecer su patio o el del chalé más lujoso es inferior a la panorámica que nos brinda la naturaleza desde 200 metros de altura; tranquilo, don Juan, la intimidad de su patio está a salvo. .

S. Lo que el señor Aranzadi ve en el cielo de Arcones, aun a falta de saber si secuestran doncellas o arrojan fuego por la boca, son, sin duda alguna, dragones voladores: asustan al ganado, aterrorizan a los pájaros, ensordecen a los paseantes, fisgonean los patios y ponen en peligro de incendio las casas.

Al final de su carta hace el seflor Aranzadi una breve mención al tren de alta velocidad -¿serpiente peluda?-Seamos serios, don Juan; usted, ¿contra quién lucha?- Piloto de ULM.

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