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NECROLÓGICAS

José Luis Lacruz Berdejo, civilista

La muerte del profesor José Luis Lacruz Berdejo, ocurrida el jueves 23 en Zaragoza, su ciudad natal, priva al derecho civil de una de sus primeras figuras. Nacido en 1921, accedió a la cátedra de Derecho Civil en 1953. Tras un breve período en Santiago de Compostela, ejerció la docencia en Zaragoza hasta 1977, cuando se trasladó a la Universidad Complutense de Madrid, donde se jubiló y de la que era profesor emérito. La cruz lega a la doctrina jurídica una extensísima obra, y entre ella, su Elementos de derecho civil, en la que recabó la colaboración de algunos de sus numerosos discípulos, como Agustín Luna o Jesús Delgado, catedráticos de la disciplina. La obra su pone un monumento pedagógico y doctrinal de primera calidad, y así ha sido reconocido en nuestro país y en muchos de América Latina.

La personalidad de Lacruz como docente estaba rodeada de la aureola que sólo alcanza a quienes ejercen auténtico magisterio. No eran sus clases especialmente fáciles de seguir, ya que en muchas ocasiones constituían auténticas reflexiones en voz alta sobre la materia que abordaba. En Zaragoza se repetía que "Lacruz se toma apuntes en clase". La anécdota tomaba pie en que en alguna ocasión anotó por escrito alguna idea, al hilo mismo de la explicación docente, y, en todo caso, mostraba la imagen de altísimo rigor intelectual que trascendía de su actividad.

Su dedicación política no alcanzó -afortunadamente para el derecho civil- la importancia de su obra científica, pero desplegó sus convicciones democristianas en los años difíiles del franquismo y dio alas a la Academia Aragonesa de Ciencias Sociales, donde alentó actitudes europeístas, especialmente molestas para un régimen siempre alérgico a cualquier muestra de libertad.

La Universidad española cuenta con un plantel numeroso de discípulos de Lacruz, en el sentido científico del término, que ejercen como catedráticos de Derecho Civil. Son millares los alumnos y los profesionales del derecho que en muy distintos ámbitos seguirán beneficiándose del magisterio de su obra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de noviembre de 1989