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TRIBUNALES

Un joven pasa cuatro meses en prisión, al ser confundido con 'el chico del ascensor'

Julio Pesquera Caballero, un vallisoletano de 25 años, se ha pasado cuatro meses en la prisión provincial de Villanubla, a 14 kilómetros de la ciudad, acusado de delitos que no había cometido: robo con intimidación, robo con violencia y exhibicionismo, así como intentos de violación. El 9 de noviembre pasado fue puesto en libertad sin cargos. Poco antes había sido detenido Rufino Hernández, el presunto responsable de los hechos que le imputaban a él.

Julio Pesquera aún está confuso y anonadado: "Voy por la calle, entro en los bares y parece que todos me miran, como si fuera un delincuente; en mi barrio siento todavía un cierto rechazo aunque mis amigos y mi familia me están ayudando mucho".A Julio Pesquera le perdió el tener un cierto parecido con el conocido como el chico del ascensor, un joven que sembró la alarma en Valladolid por sus frecuentes agresiones a mujeres a quienes abordaba en los ascensores, robaba y trataba de violar.

Cuando Julio fue detenido dos señoras aseguraron reconocer en él a quien las había atacado.

Lo hicieron en dos ruedas de identificación, una al poco de su detención y la siguiente dos días después cuando "yo llevaba ya tres noches en el calabozo". Cree que los careos no se realizaron debidamente: "Fue raro, me mezclaron allí con gitanos y otros detenidos; yo estaba confuso y sólo repetía que no había hecho nada, que no había robado".

Pero Julio Pesquera no tenía coartada y todo se puso en su contra. El 13 de julio ingresó en la prisión de Villanubla, "donde lo he pasado muy mal porque no veía salida; no había forma de que aquello se aclarara".

Dos mujeres

Recuerda también que su madre llamó por teléfono a las dos mujeres que dijeron haberle reconocido para pedirles que meditaran y rectificaran su declaración, pero "a los 10 minutos se presentó en nuestra casa la Policía para solicitarle que no molestase más a esas señoras".Julio Pesquera piensa pedir una indemnización por los cuatro meses que se ha pasado en la cárcel, pero teme que no se la concedan.

Fuentes jurídicas consideran que no hubo error judicial, puesto que el ingreso en prisión se decidió una vez que las dos mujeres identificaron en el detenido a su agresor.

Posteriormente, una vez detenido Rufino Hernández y al ver junto a los dos, reconocieron a este último como atacante y aseguraron que Julio Pesquera no había sido el autor de los hechos. "Me gustaría que me llamaran para pedirme disculpas porque me han hecho mucho daño", declara Julio, ya en libertad.

Tras el calvario pasado en prisión, ahora ve las cosas con más optimismo. Uno de sus ex compañeros de presidio le ha dado trabajo y ayer toda la ciudad supo a través de los medios de comunicación que él no era el chico del ascensor. Cuando fue detenido llevaba 20 días en paro tras haber trabajado como camarero, montador de estructuras metálicas, pintor de torretas eléctricas y soldador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de noviembre de 1989