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Vandellòs 1 no aplicó todas las reformas que propuso Seguridad Nuclear tras el siniestro de Chernobil

El principal riesgo que observaron los técnicos que participaron el pasado jueves en la extinción del incendio de la central nuclear Vandellós 1, de Tarragona, fue la posibilidad de que quedaran afectados todos los sistemas de refrigeración del reactor, lo que podría haber provocado la incineración del grafito y el consiguiente accidente nuclear. Dos de los cuatro turbosoplantes -mecanismo que refrigera el reactor- quedaron inutilizados, lo que está demorando el enfriamiento del reactor. Tras la catástrofe de la central soviética de Chernobil, el 26 de abril de 1986, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) exigió a Vandellós 1 que ejecutase cinco reformas, entre ellas reforzar su sistema contra incendios. Tres de estas medidas no se han aplicado

La organización ecologista Servicio Mundial de Información sobre la Energía (WISE) aseguró ayer que el accidente de Tarragona es el más importante tras el de Chernobil.Vandellós 1, propiedad del grupo de empresas Hifrensa, es la única central española cuyo circuito principal no contiene agua sino anhídrido carbónico y también la única de nuestro país que dispone de tecnología francesa, con la particularidad añadida de que sólo dispone de dos niveles de protección frente a los tres que suelen ser habituales.

Durante el incendio, los mecanismos que deben accionarse para refrigerar el reactor quedaron seriamente afectados por las llamas, lo que provocó un serio retraso para controlar la situación. Fuentes del CSN aseguraron ayer que el núcleo del reactor seguía emitiendo calor y que, pobablemente, el núcleo del mismo no podrá ser enfriado hasta mañana. Pese a ello, el Consejo desactivó a las 18.24 de ayer la fase de prealarma del Plan de Emergencia Nuclear de Tarragona (Penta). Un accidente importante en la central que implicara a Reus y Tarragona ciudad afectaría a cerca de 250.000 personas.

A raíz del accidente de Chernobil, central que guarda una cierta similitud con Vandellós 1, el CSN remitió a Hifrensa, el 20 de junio de 1986, un documento en el que le exigía que ejecutara cinco modificaciones. De éstas, sólo dos han sido aplicadas. De las tres exigencias planteadas que no se han ejecutado, dos afectan a mecanismos directamente vinculados con la problemática causada por el incendio. Una de ellas corresponde a la restructuración de los servicios de protección contra incendios que, según el CSN, deberían adaptarse para lograr la máxima independencia de las cuatro vías de turbosoplantes.

El portavoz del WISE en Tarragona, Jaume Morrón, aseguró ayer que si los cuatros sistemas soplantes se hubieran averiado, "se habrían incendiado las 3.000 toneladas de grafito contenidas en el interior del reactor". El director de Vandellós 1, Carlos Fernández Palomero, explicó recientemente en un artículo que Hifrensa rechazó en su momento la instalación de un quinto turbosoplante debido a su alto coste económico, según un informe facilitado ayer por la organización ecologista.

Los alcaldes de los municipios de la zona estudiarán el próximo martes si adoptan alguna iniciativa contra la central. WISE ha solicitado el cierre de Vandellós 1, porque consideran que se trata de la central más peligrosa de España.

Vandellós 1, única central española que dispone ya del permiso de explotación definitivo, tiene previsto dejar de funcionar en el año 2003. Sin embargo, en varias ocasiones se ha especulado con la posibilidad de que este cierre se produzca con anterioridad, debido a que las instalaciones donde se fabrica el combustible que necesita su reactor se encuentran ya cerradas, lo que obligó a la dirección del complejo a aprovisionarse de gran cantidad de uranio natural. El combustible de Vandellós 1, al contrario de lo que sucede con el del resto de centrales nucleares, es enviado tras su utilización a una unidad de tratamiento en Francia, donde se extrae de él nuevo combustible y plutonio. El plutonio es utilizado, según grupos ecologistas, con fines militares.

El portavoz ecologista mostró también su sorpresa por el hecho de que en los trabajos de extinción del fuego se utilizara gran cantidad de agua, cuando la zona incendiada afectaba a elementos eléctricos. Los sótanos situados bajo el turbogrupo afectado por el incendio quedaron totalmente anegados de agua y el propio director de la central explicó que la gran columna de humo que surgió de la planta estaba ocasionada por la combustión de los aislantes eléctricos. Para sofocar el fuego tuvieron que acudir bomberos procedentes de hasta más de 100 kilómetros de distancia.

Tanto el CSN como el Gobierno Civil han descartado que se produjera algún tipo de fuga radiactiva, aunque el colectivo ecologista ha exigido a la Generalitat que ratifique este dato a través de sus medidores.

El director de la central, Carlos Fernández, manifestó ayer a Europa Press que no existían razones para cerrar la central ya que no han sido "dañados los elementos importantes". Fernández explicó que la central puede volver a funcionar, a mitad de su potencia, con uno de los dos grupos de que dispone pero que su conexión a la red se demorará "semanas o meses".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de octubre de 1989

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