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CARTAS AL DIRECTOR

Pueblo pícaro

Es curioso, con tan buen periódico como es el suyo y tan buenos periodistas como tiene en su plantilla que, sin embargo, aún re sea superficial y no se entre en el fondo de los asuntos. Por ejemplo, es muy fácil criticar al Gobierno y achacarle todas las culpas; tal es así que han formado ustedes una conciencia nacional que ya produce risa e hilaridad cuando de la caída de un árbol, de la salida de ratones por un agujero, de la nimiedad del retraso en la salida de un vuelo o de otras e innumerables gaitas se le culpa al Gobierno. Ustedes deberían saber que este nuestro pueblo es incívico, irrespetuoso con la norma y la ley, arroja toda clase de objetos a la vía pública que es la papelera nacional, que es pícaro, que hay inseguridad ciudadana porque no hay más policías y no hay más policías porque los mismos que critican al Gobierno no pagan un duro en su declaración de la renta, se roba a lapicero y a navaja, siendo estos últimos los únicos que suelen Ir a la cárcel. Podíamos seguir enumerando capítulos ingentes de nuestro malvivir en Inciudadanía y veríamos que no queremos cambio, que lo que queremos es seguir siendo gamberros e ineducados para luego culpar de nuestros propios defectos no a nosotros mismos, sino al Gobierno de turno. Se critica al Gobierno porque los bancos ganan mucho. Pero, señores, ¿quién les da a ganar más que el criticante?; o, mejor dicho, todos nosotros, que les damos el dinero al 0,20% y nos lo prestan al 20%; que cobramos nuestra paga extra el 22 de diciembre por la mañana y nos; la gastamos por la tarde en unos grandes almacenes, y el 23, antes de las 24 horas, ya está el dinero en donde había salido: en el banco. Criticamos al Gobierno por su alianza con la Iglesia, o porque la Iglesia tiene mucho poder. Pues bien, ¿quién le da el poder a la Iglesia sino los borreguetes que veíamos este verano detrás de imágenes de madera o escayola en todos los pueblos, ofreciendo a esos tótemes, representación de la deidad oculta, miles, de pesetas para el culto y clero, y, sin embargo, le negamos ese dinero a la Hacianda Pública? ¿Es más interesante el cielo que el suelo? Como dice Ortega y Gasset, el pueblo español estará a salvo cuando se vea a sí mismo como culpable de sus propios defectos y deje de envidiar al que manda y de culparle de lo que sólo él es responsable.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de septiembre de 1989