Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
SANIDAD

Laing, impulsor de la 'antipsiquiatría' murió el miércoles de un fallo cardiaco

Ronald D. Laing murió el pasado miércoles en Saint Tropez (Francia) como consecuencia de un ataque cardíaco mientras jugaba un partido de tenis. Médico y psiquiatra, nacido en un barrio pobre de Glasgow (Reino Unido) el 7 de octubre de 1927, destacó por sus estudios sobre la esquizofenia. Laing afirmó que esta dolencia es inducida por las relaciones establecidas por el afectado con su entorno famliar. Considerado, junto con David Cooper y A. Esterson, como uno de los creadores de la antipsiquiatría, se mostraba disconforme con esta denominación, acuñada por Cooper. En los últimos años se dedicó a la práctica del psicoanálisis en su consulta de Londres y se centró en el estudio de la evolución de la conciencia embrionaria. Anteriormente había presidido la Philadelphia Association desde 1964 a 1981, dedicándose al tratamiento de enfer mos mentales en comunidades libres.

Autoexterminio

La aparición en 1960 de su obra El yo dividido le supuso la crítica de sus colegas por poner en tela de juicio la distinción tradicional entre la locura y la cordura. Posteriormente publicó, en 1961, Razón y violencia, prologado por Jean Paul Sartre con el que trabajó conjuntamente durante la década de los sesenta, y Cordura, locura y familia en 1964. Participó intensamente en el movimiento contracultural británico y llegó a publicar un libro de textos inclasificables titulado Nudos, en 1970. En esta obra viene a demostrar la constante existencia del malentendido en las relaciones interpersonales, que es una madeja díficil de desenredar",según afirmó ayer su colega Carlos Castilla del Pino, quien considera a Laing el "psiquiatra del 68". Se distinguió por defensa de la legalización de las drogas blandas y por su preocupación por la degradación del medio ambiente.En un artículo pablicado en EL PAÍS hace dos años afirmaba estar asustado. "Más de lo que recuerdo haber estado en mis 59 años de existencia", decía.

"Después de Chernobil, ningún europeo puede pensar igual sobre Cantando bajo la lluvia ni beber agua del grifo sin inquietarse. Este tipo de cosas", continuaba, "no van a desaparecer. Están aquí para quedarse. Soy un miembro de una especie en peligro de extincion un pretendido homo sapiens.Somos la única especie que tiene la capacidad de autoexterminarse. Si seguimos por el camino que vamos lo conseguiremos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de agosto de 1989