"¿Dónde dices que vas?"

La corporación de centro-derecha y el gobierno socialista de Joaquín Leguina están irremisiblemente unidos por una especie de cordón umbilical que se llama urbanismo. Cualquier modificación mínima del Plan General de Madrid precisa del visto bueno de la Comisión de Urbanismo de la Comunidad. Y viceversa: la aprobación definitiva de los planes de actuación urbanística que quiera promover la Comunidad dentro del término municipal de Madrid corre por cuenta del pleno municipal.Esta insólita situación ha llevado a algún diputado regional a insinuar la posibilidad de boicotear una institución desde la otra. Así las cosas, el Ayuntamiento y la Comunidad están condenados a seguir una política que puede resumirse en esta frase: ¿Dónde dices que vas?".

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Y el bloqueo institucional parece ir para largo. La oposición se niega a adelantar las elecciones autonómicas y pide la dimisión de Joaquín Leguina. Éste ha anunciado que seguirá en su puesto ,aunque no tenga más remedio que prorrogar los presupuestos de l989". "Esta solución es la menos mala", precisó, "aunque Madrid puede salir perdiendo a la larga".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 14 de agosto de 1989.