El desgaste del poder
No se puede gobernar impunemente durante 34 años. En Japón, los liberales no han perdido realmente. Únicamente han cumplido su tiempo. Lo que ha sucedido era previsible desde hace tiempo. Mucho más previsible que la clasificación final del Tour. Pero en Japón, la historia estaba escrita aun antes del escrutinio. ¿Acaso no es incongruente que los liberales sigan ganando elecciones generales después de tantos años?Es paradójico que llegue su derrota cuando se obtienen los resultados económicos más importantes conseguidos durante la posguerra. El destino es a veces irónico. El revés sufrido por los liberales se produce apenas un mes después del anuncio del nuevo despegue de la economía japonesa. En primer lugar, porque los pueblos se olvidan de todo, excepto de ser ingratos. Y por otra parte, porque ha llegado la hora de la alternativa. Por lo menos por dos razones: el alza del feminismo y la corrupción.
Pero ha sido el desgaste de los liberales, principalmente, lo que ha podido con ellos. Los partidos en el poder no saben hacerse viejos; se incrustan, se alteran, terminan creyendo que los palacios nacionales son sus casas. De ahí la necesidad, si no la fatalidad, de la alternancia. Es consustancial a la democracia. Al dar la victoria a los socialistas, los japoneses han concedido a los liberales lo que más necesitaban: la posibilidad de poder transformarse.
24 de julio


























































