Los 'pasillos' para que circulen las autoridades europeas siembran el caos en las calles de Madrid

Paso a las autoridades. Las medidas especiales para las idas y venidas de los altos mandatarios europeos abrieron ayer grietas infranqueables en el callejero madrileño. Los conductores quedaron enjaulados en el paseo de la Castellana, en los subterráneos de Azca, en la carretera de Colmenar, en la de Barcelona, en la de Extremadura ... La hora punta de la mañana invadió gran parte de la tarde y convirtió el tráfico por el centro en un calvario. Los pasillos para las autoridades continuarán abiertos hoy. Las Fiestas Europeas seguirán provocando también cortes de circulación en el oeste de la ciudad.

Más de 2.000 agentes se movilizaron ayer para perforar la masa motorizada que se apodera del asfalto madrileño cada mañana. Los huecos abiertos para dejar paso a las autoridades hicieron las veces de muros de contención donde quedaban atrapados los coches.A la carretera de Barcelona le robaron ayer un carril para que circulara el séquito de Franiçois Mitterrand, a la Castellana le quitaron todos los carriles laterales en sentido sur, las calles de Orense y del General Perón quedaron cortadas...

La plaza de Castilla recordó ayer la fecha histórica de hace tan sólo dos semanas, cuando varios autobuses atravesados provocaron colas de 12 kilómetros en la carretera de Colmenar. Las retenciones de ayer en esta carretera, la principal vía de entrada desde el norte de Madrid, se acercaron bastante a la cifra fatídica.

El panorama desde los pasos elevados de la Castellana era único. Las diez, las once las doce... El tapón a ambos lados del Palacio de Exposiciones y Congresos seguía alimentándose de vehículos despistados que caían en la trampa sin salida.

"No hubo tregua"

"No hubo tregua entre horas punta", sentenciaba ayer un portavoz del Gabinete Municipal de Tráfico.

A eso del mediodía, el caos era ya una plaga y se había extendido como una mancha por todos los alrededores: en el subterráneo de Azca no cabía un solo coche, Cuatro Caminos se convirtió en una encerrona y Cuzco era un cepo para automovilistas.

Pero ahí no quedó todo. Las espectaculares ¡das y venidas de las autoridades a lo largo del paseo de la Castellana obligaron a cortar una y otra vez el paso de vehículos a través de la principal arteria de Madrid. Pasaban raudos y veloces, visto y no visto, pero dejaban una estela de escepticismo en los ojos del sufrido automovilista.

Los cortes en el norte de la ciudad afectaron precisamente a los puntos mayor densidad de tráfico de todo Madrid (más de 260.000 vehículos al día en toda la zona).

Y de norte a este. Porque la única entrada posible en el congestionado entorno del Palacio de Exposiciones partía de Barajas, recorría la carretera de Barcelona, penetraba en la avenida de América y surcaba a duras penas la Castellana.

Uno de los tres carriles de entrada a Madrid desde Barajas estuvo cortado al tráfico durante gran parte de la mañana. La Guardia Civil recogió los conos de plástico que separaban el carril de autoridades pasadas las diez de la mañana.

Para hoy está prevista una medida similar, Pero a la inversa. Será la vía de salida de Madrid la que tendrá que prestar durante gran parte del día uno de sus carriles. Los cerca de 170.000 vehículos que entran y salen a diario por la carretera de Barcelona sufrirán un día más las estrecheces impuestas por el protocolo.

Helipuerto en Madrid

Y los más de 100.000 automovilistas que utilizan la carretera de Extremadura tendrán que esperar a que acaben las Fiestas Europeas, este fin de semana, para poder entrar en Madrid por algunas de las vías que ahora están cortadas: paseo del Rey, paseo de Camoens, Francisco y Jacinto Alcántara...

La situación caótica vivida ayer en la ciudad en el entorno de la Castellana, coincide con el estudio hecho por Promadrid, empresa en la que participan la Comunidad y el Ayuntamiento, para construir un helipuerto en la zona norte de Madrid.

Los terrenos del Canal de Isabel 11 en la plaza de Castilla son los que cuentan con mayores posibilidades para acoger el primer helipuerto público en el centro de Madrid (existe media docena de instalaciones de este tipo en hospitales y edificios privados).

Según el estudio de Promadrid, unos 418 usuarios al día estarían dispuestos a pagar un promedio máximo de 3.175 pesetas por utilizar este servicio. Ejecutivos y altos mandatarios serían los principales beneficiarios de este servicio, paralelo al tren de lujo que está pensado construir entre el aeropuerto de Barajas y la estación de Nuevos Ministerios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 26 de junio de 1989.