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Sólo 330 de los más de 700 casos denunciados son considerados víctimas mortales de la coIza

Los fallecidos como consecuencia del síndrome tóxico fueron 330, según se desprende de los estudios forenses y análisis médicos que recoge la sentencia de la colza. De las más de 700 personas fallecidas cuya muerte se sospechaba que pudiera haber sido originada por el síndrome tóxico, 337 han dado resultado negativo, mientras que 110 son casos dudosos y en otros 18 no se ha aportado la documentación suficiente como para emitir una decisión.

Todavía existen 20 casos pendientes de resolver, porque los fallecimientos han sido recientes o por otros motivos. La relación de fallecidos que figura en la sentencia es muy importante, ya que sólo los que se determina que resultaron muertos como consecuencia del síndrome tóxico tienen derecho a percibir indemnización en el caso de que en el sumario de los altos cargos fuera declarada la responsabilidad civil subsidiaria del Estado, o si el Parlamento aprobara una ley por la que se hiciera cargo de las indemnizaciones.Respecto de las personas afectadas la sentencia ha determinado, de acuerdo con los dictámenes médicos, quiénes son afectados asintomáticos con lesiones, afectados sintomáticos con lesiones, con incapacidad parcial permanente para el trabajo, con incapacidad total para el trabajo habitual, con incapacidad absoluta para cualquier tipo de trabajo, o los grandes inválidos. También se especifican los afectados dudosos, aquellos cuya documentación es insuficiente y

los que nunca estuvieron afectados por la enfermedad. Por otro lado, ayer fue notificada la sentencia a Juan Miguel Bengoechea y Ramón Ferrero en la prisión de Carabanchel. Ambos procesados intentaron hacer constar su disconformidad con la sentencia en el acta de la notificación, pero los agentes de la Audiencia Nacional que cumplimentaban el trámite les explicaron que sólo les estaba permitido firmar.

Los dos únicos condenados por el caso de la colza que han ingresado en prisión se han adaptado ya perfectamente a la situación carcelaria y ambos trabajan. Ferrero se ha incorporado al economato de la prisión, mientras Bengoechea colabora en la enfermería.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de mayo de 1989

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