La CIOSL denuncia la represión contra sindicalistas en Rumanía

El Gobierno de Rumania recurre, "a la discriminación, encarcelamiento, apaleamiento, despido y descalificación, así como al trabajo forzado, contra los individuos que intentan formar organizaciones sindicales independientes de la central sindical oficial", según un informe dado a conocer por la Unión General de Trabajadores (UGT) en España. El texto fue elaborado por una delegación de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) -a la que está afiliada la UGT española-, presidida por su secretario general, John Vanderveken, tras la visita que realizó el pasado febrero a Rumanía.Los sindicalistas comprobaron "sobre el terreno" numerosos casos en los que se pone en evidencia la violación del derecho a la libertad de sindicación y citan en su informe, entre otros, el caso más reciente: el de la fábrica de armamentos Seis de Marzo de Zarnesti, ciudad industrial cercana a Brasov. Tres de los 34 trabajadores "que protestaron por las condiciones de vida y de trabajo" fueron detenidos, golpeados y despedidos". Los demás fueron amenazados.

La CIOSL denuncia la "continuada represión de gran número de trabajadores en Brasov" que participaron en la huelga y las manifestaciones de noviembre de 1987. La citada fuente afirma tener pruebas de que en enero de 1988 las autoridades de Brasov elaboraron "listas para proceder al despido en masa y nueva colocación forzada de trabajadores en otras provincias".

El informe cita las reivindicaciones de la organización sindical Libertatea, creada en 1988, que reclama la cancelación "de la actual legislación laboral reaccionaria y estalinista" y que se garantice el derecho "a un salario suficiente" y a la huelga.

Este informe se suma a numerosas denuncias sobre la situación de Rumanía, la última de las cuales fue el envío de dos cartas abiertas al presidente rumano, Nicolae Ceaucescu, por parte de la disidente Doina Cornea, profesora de francés hostigada por las autoridades por haber hecho declaraciones a la televisión francesa en 1987. Cornea define la situación de Rumanía como la de "una gigantesca prisión".

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