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La 'herencia' de la guerra civil

Balas incrustadas en la Casa de Campo y en la Ciudad Universitaria, trincheras y pasadizos subterráneos que aparecen en Carabanchel y Villaverde, bunkers que surgen al reformar un palacio... Son la herencia insospechada de la guerra civil, restos que perviven ocultos durante años y vuelven a ver la luz de pronto.Es el caso del palacio del duque de Osuna, en el parque de El Capricho. Las obras de restauración del edificio dejaron al descubierto el refugio subterráneo, plagado de galerías, que presenta numerosos restos de la guerra civil.

No en vano el palacio fue sede del Estado Mayor del general Miaja durante la guerra. La leyenda que rodea a este bunker sugiere la existencia de un pasadizo que llegaría directamente hasta el mismísimo aeropuerto de Barajas, la última vía de escape.

Pasadizos de la época de la guerra civil abundan junto al río Manzanares, a lo largo de los ejes de la ofensiva franquista desde el oeste de la capital.

La herencia de la guerra civil es especialmente visible en lugares como el cerro Garabitas, donde se han llegado a encontrar algunos obuses.

Las balas perdidas siguen apareciendo de cuando en cuando a lo largo del inmenso parque. Aún quedan también restos de munición en la ribera del Manzanares y en los alrededores de la Ciudad Universitaria, que soportaron gran parte del peso de la Batalla de Madrid

Las trincheras y los pasadizos surcaron también palmo a palmo lo que hoy son los distritos de Carabanchel y de Villaverde. Las zanjas, de uno o dos metros de profundidad, fueron tapadas al acabar la contienda y no fueron tenidas en cuenta años más tarde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de marzo de 1989