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Siete féretros.

Los vecinos de la aldea de Sorribas, en el municipio de Chantada (Lugo), aún no pueden explicarse las razones que impulsaron a Paulino Fernández Vázquez, de 64 años, a asesinar a seis de sus convecinos y herir a otros siete antes de suicidarse. La matanza del pasado martes les ha sobrecogido de tal forma que parecen temer que el espectro de Paulino pueda surgir en cualquier momento de entre las cenizas de su casa incendiada. En contra de lo que se dijo en un principio, Patilino no discutió con nadie. Se limitó a salir de su casa con un cuchiflo de grandes dimensiones, de los utilizados en la matanza del cerdo, y atacar a todo el que vio. En la fotografia, una mujer vela el cadáver de uno de los fallecidos.

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