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Los gustos de la gente

"Esto es una locura, está siempre a rebosar de gente", dice Mercedes Sánchez, directora del Nicolás Salmerón (Chamartín). Este centro, junto con el Galileo (Chamberí), pasa por ser el más activo y con la oferta de mayor calidad. "Los problemas que tenemos son la falta de espacio y dinero para atender a toda la gente y programar todo lo que queremos. ¡Menudas colas se forman cada trimestre, cuando abrimos la matrícula para los talleres!".Otros, especialmente los que llevan poco tiempo abiertos, cuentan con programas poco variados. Resulta ¡lógicamente difícil localizar a sus directores en el propio centro. Los ordenanzas de alguno de ellos reconocen que pasan hasta cuatro días sin ver ni al director ni al ayudante.

El Meseta de Orcasitas se inauguró en abril de 1987, pero aún está sin terminar. "Desafortunadamente, en esta zona la gente no está acostumbrada a la cultura", comenta su director, Fernando Pérez. "Los errores nos van haciendo aprender. Se ha de buscar un equilibrio entre lo que la gente pide, lo fácil, y lo que hemos de entender como una cultura más universal. Hemos traído obras de teatro de calidad y han resultado un fracaso estrepitoso. Si sólo atendiéramos a lo primero, el centro acabaría convirtiéndose en una escuela barata para aprender sevillanas o dibujo. Y, ¡hombre!, tampoco es eso".

"Buscamos una oferta que abarque todo tipo de expresiones", comenta Aureliano Cembreros, director del Fernando de los Ríos (Latina). "Pero lo cierto es que el pasado año programamos cinco conciertos de jazz y apenas hubo público. Sin embargo, la danza española, la Semana Cultural de Extremadura o el grupo de dulzaineros están siempre a reventar". Este centro intenta llevar actividades a los cuarteles de Campamento y a la cárcel de Carabanchel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de enero de 1989