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CARTAS AL DIRECTOR

Gracias, Pilar

Antes de que los medios de comunicación abandonen el tema de Pilar Miró, quiero dar gracias a la anterior directora del Ente RTVE por haberme devuelto a mi marido. Pero no piensen mal ustedes: no es que esta señorita lo haya seducido ni acaparado. Muy por el contrario. A partir de la destitución de Calviño y la llegada de la directora y su nueva programación, mi marido, de repente, descubrió que tenía familia; se despegó de la pantalla, comenzó a ver cómo crecía su hijo, a conversar con él. Ya no le mandaba callar cuando emitían alguna película, ya no me comparaba con las tías buenas que aparecían en la pantalla. Empezamos de nuevo a salir los fines de semana, se interesó por la naturaleza, volvió a la lectura. En una palabra, ya nada le retenía en casa; habíamos dejado de ser un trío: él, la televisión y yo.En muy poco tiempo la nueva programación había conseguido lo que yo había dado por perdido: desenganchar a mi marido del vicio televisivo. Pero ahora tengo una gran incertidumbre: no sé si él volverá con ella, aunque si he de fiarme de las manifestaciones del nuevo director al decir que la actual programación es perfecta, creo que no he de temer nada. Tengo matrimonio para rato. Gracias, señorita Miró, por el tiempo que duró.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de enero de 1989