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LA REFUNDACIÓN DE A.P.

Los llamamientos a la unidad, eje de los discursos de clausura

JOSÉ ANTICH Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, desde ayer vicepresidente del nuevo Partido Popular, considera que "lo importante es el proyecto político y no las personas". Con ese mensaje, Herrero, que ha guardado un discreto silencio durante todas las sesiones del IX Congreso de Alianza Popular -lo que algunos han considerado como un deseo por mantener una cierta distancia ante el proyecto de refundación del partido-, se dirigió a los compromisarios asistentes al Palacio de Congresos, a los que pidió que perseveren en la unidad del partido.

Esta idea, eje central de muchos de los discursos pronunciados ayer, fue compartida por diferentes oradores como José María Aznar, Abel Matutes, Isabel Tocino, Marcelino Oreja e incluso el propio Manuel Fraga.Herrero inició su intervención, una de las más esperadas del congreso, tras ser recibida su presencia en el estrado con un sonoro no por parte de un compromisario que ostentosamente mostraba la cartulina roja utilizada en las votaciones. La actuación del compromisario, situado en una zona correspondiente a los delegados andaluces, fue apagada inmediatamente con gritos a favor de Herrero de Miñón y con la palabra unidad.

"Manteneos más unidos y más firmes para poder exigirnos a nosotros unidad, cordialidad y firmeza", afirmó el nuevo vicepresidente. En unas palabras de clara bienvenida a los liberales y democristianos que se incorporan al Partido Popular, señaló que "todos somos pocos para la tarea y habrá sitio para muchos más". "Si trabajamos de firme, no habrá tiempo para la disensión y los pequeños problemas serán simplemente eso, pequeños problemas", añadió. Justificó su escasa dedicación en los últimos meses a las tareas del partido y del grupo parlamentario -dirigirá el próximo febrero la intervención del Grupo Popular en el debate sobre el estado de la nación, pese a que el presidente es Juan Ramón Calero- como una conclusión lógica de su derrota en el octavo congreso, en el que triunfó Antonio Hernández Mancha, al que se refirió ayer como "mi amigo".

Tras Herrero intervino el comisario europeo y también vicepresidente Abel Matutes quien tuvo un canto de esperanza respecto al futuro del centro-derecha. "Los problemas del centro-derecha empiezan a entrar en vías de solución con muestras de generosidad como la de hoy", señaló. A diferencia de Herrero, que levantó múltiples aplausos, Matutes se perdió en ocasiones en un discurso mucho más tecnocrático. "Me da miedo hablar de unidad, ya que es la palabra que más se ha profanado", indicó.

Matutes, que ha sido uno de los dirigentes de AP que ha mostrado públicamente un cierto malestar por el cambio de nombre, tuvo ayer palabras de una cierta condescendencia cuando señaló que bien está lo que bien termina y que ésta era la única posibilidad. "Ya no hay otro centro-derecha en España que no sea el del Partido Popular", explicó. "Esta sociedad española necesita un recambio moderado, dialogante, abierto al mérito individual, moderno, enraizado, liberal y anclado en el humanismo cristiano", dijo.

El presidente de la Junta de Castilla y León, José María Aznar, expresó su plena lealtad con el Partido Popular y su compromiso personal y político con la sociedad española.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de enero de 1989

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