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Choques callejeros marcan el primer día de la presidencia de Salinas en México

Cumplido el rito de nombrar nuevo Señor de Anáhuac, México se pone en marcha hacia nuevo y muy distinto sexenio. primer día de la presidencia Carlos Salinas de Gortari estuvo marcado por los enfrentamiento callejeros y por el interminable besamanos ante quien otorgar, quitará favores en los próximos años.Miles de funcionarios recogieron las mesas de sus despachos para dar paso a los nuevos afortunados por el dedo de la forma. Es la regeneración que has ahora ha conseguido mantener con vida al sistema mexicano. Centenares de aspirantes a ciegos, o de aspirantes a amigos, abalanzaron sobre el palacio presidencial y sobre la residencia oficial de Los Pinos en busca de una mano comprensiva. Los viejos integrantes de la grilla (conspiración política) querían hacer las cosas como siempre. "Los pisos del Palacio Nacional volvieron a crujir; los corredores y patios, repletos", relataba ayer el diario Excelsior.

Pero en la calle varios grupos de manifestantes que apoyaban Cuauhtémoc Cárdenas y al Partido de Acción Nacional (PAN) se encargaban de demostrar que las cosas son distintas. El propio Carlos Salinas pudo ver desde balcón del palacio, en el más bello costado del Zócalo, cómo los soldados y policías tenían que contener a porrazos a jóvenes que acusan al presidente de tener un origen fraudulento. Sobre las escalinatas del Ángel de la Independencia, en la calle de la Reforma, unas decenas de hombre y mujeres trataban de recordar con sus pancartas al nuevo jefe del Estado los problemas de derechos humanos todavía per dientes en el país.

Esperanza

Una operación de seguridad ei la que tomaron parte alrededor de 50.000 policías no consiguió, evitar que varios autobuses que transportaban invitados oficiales fuesen apedreados. La Cruz Roja informó que tuvo que atender a 350 personas que sufrieron heridas leves en enfrentamiento callejeros. El saldo del 1 de diciembre ha resultado, sin embargo, en este aspecto, menos gravo de lo que la agitación política di los últimos meses hacía pensar.El discurso de toma de posesión de Carlos Salinas, en el que coincidió en muchos puntos con los que poco antes habían pronunciado los representantes de la oposición, ha sido recibido con una leve mueca de esperanza en este país. Ha gustado particularmente el reconocimiento de las dudas que rodearon su elección y el anuncio de una nueva ley electoral. La oposición ha recogidos positivamente las ofertas de un acuerdo nacional para la reforma política. El único pero que se ha hecho a la primera jornada presidencial de Salinas es la composición de su primer Gabinete.

Los invitados comienzan a abandonar la fiesta. Los presidentes centroamericanos se van con el orgullo de haber dado un paso importante en el camino de Esquipulas 2. Fidel Castro se queda aún, probablemente para dar una conferencia de prensa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de diciembre de 1988