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La URSS reconoce los positivos de algunos de sus campeones

ENVIADO ESPECIAL Marat Gramov, el máximo dirigente del deporte soviético, reconoció ayer que algunos campeones olímpicos de su país dieron positivo en los controles antidoping internos que se hacen desde hace tres años en la URSS. Dichos atletas desaparecieron del panorama deportivo de forma radical. Gramov había apoyado horas antes, en el último discurso oficial de la apertura de la II Conferencia de Ministros de Deportes, para la que fue elegido presidente, la lucha generalizada contra el doping. Precisamente, el Comité Olímpico Internacional (COI) aprovechará esta reunión para lograr la libre circulación de un laboratorio ambulante que efectúe controles durante los entrenamientos- de los deportistas si consigue el compromiso de los Gobiernos del mundo en la lucha contra el doping.

Sin dar nombres, Gramov afirmó que se había llegado a ese extremo porque el doping es intolerable al falsear la propia esencia del deporte. Siempre se ha sospechado, especialmente en los países del Este, que se habían ocultado en determinados casos los controles hechos a atletas antes de grandes competiciones. Uno más sospechoso aún que la URSS de estos procedimientos ha sido, la RDA. Sorprendentemente, antes de campeonatos europeos o mundiales, deportistas con posibilidades de ganar no llegaban a participar. Unas veces se hablaba de lesiones; otras, no se decía nada.

La URSS, en la línea de aperturismo que vive, parece querer terminar con oscuridades anteriores y presenta una batalla dura y clara contra el doping. "Lo más terrible es la degradación moral que supone para la persona", señaló Gramov, quien dio una importancia capital a la formación integral y sana de la juventud.

Juan Antonio Samaranch, presidente del COI, se refirió al doping en su discurso de ayer haciendo suya la petición de Jean Charest, ministro de Deportes de Canadá: "La exigencia de luchar contra la plaga del doping está ilustrada perfectamente en la Carta Olímpica Internacional elaborada hace unos meses en Ottawa por muchos de vosotros, siguiendo una iniciativa conjunta del Gobierno de Canadá y del COI, y que Charest os pide que apoyéis y hagáis adoptar por vuestros respectivos Gobiernos".

El COI estará encantado con un compromiso político firme de los Gobiernos para luchar contra el doping. El punto clave será conseguir la libre circulación de la comisión médica que se nombre por los distintos países. Estaría dotada con los medios más modernos, una especie de laboratorio ambulante que pudiera efectuar controles durante los entrenamientos y que serviría, además para aquellas federaciones internacionales o juegos -africanos, asiáticos...- que lo necesitaran en algún momento.

La URSS ya ha dado el permiso. Gramov recordó que hace unos días los ministros de países socialistas pidieron la creación de esta comisión y que la URSS ya ha alcanzado estos días en Moscú un acuerdo en materia de doping con Estados Unidos. Además, recalcó que para atajar el doping es necesario un trabajo internacional conjunto: "Es fácil culpar sólo al deportista, pero hay raíces mucho más- profundas. Si no se va a las causas del problema, no se podrá erradicar".

Alexandra Paulovna Biriukova, viceprimera ministra de la URSS, dijo: "La salud no se, puede comprar en la farmacia. Son palabras de Mijail Gorbachov, que tanto interés se ha tomado también en. este campo".

Ayuda de la Unesco

Samaranch hizo referencia al compromiso del COI con la Unesco en la ayuda al Tercer Mundo en materia deportiva. Es su parte del trato para conseguir a cambio lo que dejó entrever: que la Unesco, organizadora de la reunión en Moscú, se comprometa a proteger el olimpismo de los boicoteos políticos. El COI considera este organismo el más apropiado para hacerlo tras fracasar en su gestión ante la ONU hace unos años. Se ha dado cuenta de que la acogida puede ser mejor en la Unesco, que tiene entre sus campos la educación física y el deporte. La presencia de Federico Mayor a su frente es otra de las razones del plan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de noviembre de 1988

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