Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Habitantes de Peña Grande se oponen a que un solar sea ocupado por una veintena de familias gitanas

La construcción de una veintena de sanquis -casas bajas prefabricadas- para alojar a otras tantas familias gitanas en un solar público situado en Peña Grande, en Fuencarral, ha provocado el enfrentamiento entre un grupo numeroso de vecinos y la junta municipal del distrito. Los vecinos cortaron ayer, al igual que en días anteriores, el tráfico de la avenida del Cardenal Herrera Oria para presionar a la Junta Municipal de Fuencarral y obligarle a que modifique el proyecto.Un portavoz de los vecinos, que prefirió no identificarse, declaró a este periódico que no se trata de un problema de racismo, aunque matizó también que la integración entre gitanos y payos es diricil por las evidentes diferencias de mentalidad de ambas razas. "El solar", dijo, "fue expropiado por el Ayuntamiento para construir un colegio, que nunca se ha llegado a hacer. Ahora nos enteramos de que lo van a utilizar para instalar a unas 200 personas, que nos da igual que sean gitanas o no. Lo que queremos es que se respete el uso para el que fue expropiado". El solar en cuestión está situado en la esquina de las calles de Islas Marquesas y Otero y Delage.

El portavoz de los manifestantes añadió que no se creen los argumentos municipales acerca de que la instalación de los gitanos será provisional. "En Madrid, las instalaciones provisionales suelen durar 20 años. Creemos que los gitanos tienen derecho a vivir dignamente, pero eso no lo van a hacer aquí, en un terreno en el que casi no caben, hacinados en esas casas prefabricadas".

Para Jorge Tinas, concejal responsable de la Junta Municipal de Fuencarral, las razones de los vecinos no se tienen en pie: "Hay una falta de solidaridad evidente no sólo hacia las personas de raza gitana, sino hacia todo el barrio. A los gitanos se les demuestra la solidaridad a base de regalarles ropa y cosas así, pero siempre que no estén cerca. Las 20 familias gitanas", afirmó Tinas, "llevan muchos años en el barrio. Sus hijos van a las escuelas públicas y están perfectamente integrados. Ahora viven en chabolas; así que cambiarse a unas casas prefabricadas no va a empeorar su situación".

El traslado de las familias gitanas está motivado en la necesidad de realizar obras en la red de saneamiento con el fin de evitar las inundaciones que se originan cada vez que llueve con intensidad y afectan a todo el barrio. "La instalación de los sanquis es sólo provisional, mientras duran las obras del colector de la Veguilla, que pasa por donde están viviendo ahora, y no se pueden quedar porque hay que levantar el terreno".

Las espadas están en alto. Jorge Tinas afirmó que las obras van a continuar, mientras que el portavoz vecinal declaró que están dispuestos a seguir cortando el tráfico y a ejercer otras medidas de presión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de noviembre de 1988