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Redondo está seguro de que los problemas con el PSOE acabarán cuando el partido deba pedir apoyo electoral

Nicolás Redondo está convencido de que los problemas con el PSOE acabarán cuando el partido tenga que pedir apoyo electoral. El secretario general de UGT alfirmó ayer en la clausura del congreso de la federación del metal ugetista que las discrepancias son estrictamente sindicales, y advirtió al Grupo Parlamentario Socialista que, no apoyando las peticiones de la central, "el palo no se lo da a UGT, se lo da a echo millones de pensionistas, parados subsidiados, trabajadores sujetos al salario mínimo y funcionarios. El congreso eligió a Lito, del sector redondista, secretario general del metal.

El máximo dirigente de la Unión General de Trabajadores pidió al me tal que aborde con decisión cuestiones como la revisión salarial de los convenios de 1988. Nicolás Redondo confiesa estar de oír hablar a algunos Ministros de moderación salarial y le gusiaría que alguna vez reclamen moderación de beneficios empresariales.El secretario general ugetista asegura que la nueva ejecutiva del metal tendrá su pleno apoyo, como también lo tendrán las de químicas y minería, ricién elgidas y que no pertenecen al sector redondista.

El congreso del metal demuestra, según Redondo, que UGT es pluralista, existe debate interno y caben las discrepancias. Quiere un sindicato que facilite la adscripción de quienes no militan en partido alguno, aunque seguirá propugnando una organización socialista y de clase. Entiende que es fundamental trabajar por la autonomía y contra "las interferencias externas que nos han acarreado problemas e Insultos de quienes no admiten la no subordinación a los partidos".

Respuesta del Gobierno

Redondo lamenta no haber recibido aún respuesta de los ministros de Trabajo y Administraciones Públicas a sus cartas, en las que pedía reuniones para renegociar los acuerdos sobre pensiones y funcionarios en y sospecha que no va a haber ni acuse de recibo.También lamenta que la dirección del PSOE no se digne comunicar a UGT que no apoya sus peticiones, argumentando que el sindicato no le ha consultado, porque "en la reunión con el Grupo Parlamentario Socialista estaba un compañero que forma parte de la ejecutiva del PSOE".

Pese a que se trataba de un congreso extraordinario, que estatutariamente se limita a elegir la nueva dirección o a cubrir las vacantes, el informe presentado por el presidente de la gestora, Antón Saracíbar, dio lugar a un largo y tenso debate, especialmente duro cuando respondieron a las críticas de Saracíbar dos miembros del equipo de Puerta, Germán Jurado, quien aseguró que "la crisis no es del metal, sino del conjunto de la UGT", y KoIdo Contreras, y el secretario general de Madrid, Jesús Ramírez.

Saracíbar, que es también el máximo responsable de organización de la confederación de UGT, acusó a la anterior ejecutiva de ejercer una política sindical marcada "por una tendencia obsesiva a firmar acuerdos de eficacia limitada y en solitario, por no presionar y promover movilizaciones para denunciar los incumplimientos del Gobierno y las empresas en la reconversión, y por algunas actuaciones de corte institucional que han causado gran malestar en la organización, como se ha demostrado en las elecciones de Seat y en las consultas internas de algunas empresas". El dirigente ugetista cree que los trabajadores demandan soluciones a sus problemas y no entienden de "crisis internas".

En el turno de preguntas y aclaraciones, celebrado a puerta cerrada, las acusaciones entre los miembros de los dos sectores enfrentados del sindicato se personalizaron.

Por el congreso circuló un documento confidencial de la comisión revisora de cuentas en el que se afirma que cuando la anterior ejecutiva fue destituida por decisión de la confederal, había "un agujero" de 56 millones de pesetas en la caja de la federación.

Antón Saracíbar aclaró posteriormente que, efectivamente, había esa deuda, que ahora se ha reducido a 33 millones de pesetas, pero ello no significa que existieran irregularidades o mala gestión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de octubre de 1988

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