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Dimite el Gobierno de la República yugoslava de Montenegro

HERMANN TERTSCH, La dimisión en pleno del Gobierno de la República de Montenegro -no aceptada, sin embargo, por el comité central local del partido-, bajo la presión de manifestaciones populares auspiciadas por la dirección comunista de la vecina República de Serbia, ha provocado una nueva escalada de la tensión en Yugoslavia. En Belgrado se refuerza la impresión de que la declaración del estado de excepción en toda Yugoslavia es inminente en la víspera de una reunión del comité central federal que comienza mañana en la capital yugoslava

También corren rumores sobre una posible intervención del Ejército para restablecer el orden institucional, que se desmorona vertiginosamente.Nadie se atreve a pronosticar los resultados del pleno del Comité Central de la Liga de los Comunistas Yugoslavos (LCY) en la actual situación de enfrentamiento abierto entre las direcciones comunistas fe deral y de varias repúblicas, por un lado, y la cúpula serbia, por el otro. En la calle, la tensión aumenta por momentos, y la policía ha realizado un ampli despliegue en regiones conflictivas como Montenegro, en cuya capital se han producido estos días durísimos choques entre nacionalistas serbios y fuerzas de seguridad.

El dirigente serbio Svobodan Milosevic, el líder de la campaña nacionalista serbia que ya ha provocado la caída de los Gobiernos de la provincia de Voivodina y de la Repú blica de Montenegro, continuó sus ataques contra los dirigentes federales y de las repúblicas que no se han unido a su ofensiva para desmantelar las autonomías de Kosovo y Volvodina. Según manifestó Milosevic a la revista austriaca Wochenpresse la dlrección comunista de Yugoslavia está compuesta por "inútiles, ladrones y fascistas".

Las primeras advertencias en contra del nacionalismo serbio por parte del jefe de la LCY, Stipe Suvar, ha provocado ataques de la dirección serbia contra la cúpula federal. El jueves, el Buró Político de la LCY había defendido al legendario líder Tito frente a los ataques de los dirigentes serbios. Éstos se hallan, al parecer, aislados en la cúpula del partido, pero cuentan con la presión a su favor de amplias masas de serbios movilizados por el nacionalismo invocado por Milosevic.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de octubre de 1988