Impedir el consumo de drogas en las cárceles, objetivo del nuevo director de Instituciones Penitenciarias

El nuevo director de Instituciones Penitenciarias, Antoni Asunción, afirmó ayer, tras tomar posesión de su cargo, que evitar el consumo de droga en las cárceles españolas y la motivación de¡ preso mediante el empleo son los objetivos fundamentales de su mandato. El ministro de Justicia, Enrique Múgica, que presidió el acto, reconoció que "la situación de las prisiones no es buena", y que el relevo se producía en un "momento incómodo e ingrato" para su departamento.

Enrique Múgica definió como características de Antoni Asunción, su "capacidad política y de gestión", demostrada cuando colaboró políticamente con él en el comité federal del PSOE y durante su etapa como presidente de la Diputación Provincial de Valencia, cargo en el que el nuevo director general de Instituciones Penitenciarias ha permanecido en los últimos tres años. Múgica señaló que este cambio no supone una ruptura de la "línea de continuidad política" que se había trazado cuando fue nombrado ministro de Justicia.Antoni Asunción manifestó, tras prometer su cargo ante la Constitución, que impedir la entrada de droga en las cárceles y desarrollar iniciativas Dará dotar de empleos a los reclusos con el fin de reinsertarlos serán sus dos principales preocupaciones. El nuevo director de prisiones comentó que se proponía "trabajar mucho y duro, no para resolver la casuística del momento, sino con un horizonte esperanzador". Añadió que el Ministerio cuenta con un plan para reformar las prisiones antiguas, y que seis más están actualmente en construcción.

El nuevo director de Instituciones Penitenciarias declinó hacer declaraciones sobre la huelga de hambre iniciada por los policías procesados en el sumarlo sobre la desaparición de Santiago Corella, El Nani, y desvió la cuestión cuando fue preguntado por las acusaciones de favoritismo hacia los presos de ETA o los policías encarcelados.

Exageraciones

Antoni Asunción afirmó que "se exagera mucho en titulares, como es decir que el 80% de los reclusos padecen el SIDA, cuando poseer esos datos es imposible, al ser voluntaria la detección de la enfermedad", e insistió en que "la utilización de lejía como desinfectante de jeringuillas, era un caso en el que la anécdota se había convertido en titular".

Asimismo, afirmó que no se debe magnificar la muerte de Rafael Escobedo, "aunque es de lamentar el suicidio de todo preso". "Es injusto centrar todos los problemas de las cárceles en el caso Escobedo", concluyó.

Al ser preguntado sobre los problemas habidos a lo largo del año entre los funcionarios de prisiones y el Ministerio, Antoni Asunción comentó que "tan natural era que hubiese fricciones como acuerdos", y que "tanto los funcionarios como la Administración están condenados a entenderse y servir a los intereses públicos". El nuevo director de prisiones añadió que "el número de reclusos en las cárceles españolas, -casi 30.000 al 31 de julio de este año-, no es excepcional".

Por último, el director general de Instituciones Penitenciarias, puntualizó que los siete meses pasados por su antecesor en el cargo es "rnuy poco tiempo para hacer frente a los problemas penitenciarios españoles". Sobre su permanencia en el puesto, dijo que "dependerá de la voluntad del ministro, aunque es claro que hay unas elecciones legislativas dentro de dos años".

Tanto Enrique Múgica como Antoni Asunción coincidieron en señalar que ya se trabaja para mejorar la situación de las cárceles españolas, y mencionaron como ejemplo el reciente acuerdo firmado entre el Ministerio de Justicia y el de Sanidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de agosto de 1988.

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