Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
MUERTE EN LA CÁRCEL

Rafael Escobedo se suicida sin dejar ninguna carta

Rafael Escobedo Alday, de 33 años, que cumplía condena en la cárcel de El Dueso (Cantabria) por el asesinato de los marqueses de Urquijo, se ahorcó a mediodía de ayer en su celda colgándose de los barrotes de una ventana con un trozo de sábana. El juez instructor del caso, José Antonio Alonso Suárez, titular del Juzgado de Santoña, declaró ayer, tras practicarse la autopsia al cadáver, que el fallecido no dejó ninguna carta a la vista y que todos los indicios apuntan a un suicidio. Varias fuentes coinciden en que Escobedo sufría una fuerte depresión.

Alonso Suárez relató ayer telefónicamente a este periódico que el cadáver fue encontrado por un funcionario de la prisión a las 12.40 horas en la celda número cuatro de la segunda planta de la prisión, que Escobedo compartía con otros dos presos. Según el juez, los reclusos suelen bajar al patio tras el recuento de las ocho de la mañana, "pero tienen la potestad de permanecer en su celda. El funcionario les encierra en ella por motivos de seguridad". Alonso Suárez declaró que Escobedo solía quedarse en su celda hasta la una de la tarde, en que acudía a almorzar con los otros internos al comedor general. El juez, que acudió al centro a la una de la tarde, tras ser avisado por el director de El Dueso, José Antonio Moreta, encontró el cadáver de Rafi colgado por el cuello con un trozo de sábana sujeto a los barrotes de la ventana de la celda. No había otros signos de violencia en la estancia, "que estaba especialmente ordenada. Había algunos libros, cuyos títulos recordaban ideas referidas a la libertad y la inocencia, y cartas destinadas a Escobedo a raíz de su aparición en el programa de televisión El perro verde". El instructor declaró que Rafael Escobedo no dejó ninguna misiva a la vista. Los efectos personales de Rafi, "muy numerosos" segun Alonso Suárez, están depositados en el juzgado de Santoña y hasta ahora no han sido revisados por su titular.El cuerpo de Rafael Escobedo fue trasladado a primera hora de la tarde a un depósito habilitado en el cementerio de Berria. La forense Gabriela González Pardo realizó la autopsia en presencia del instructor, quien también tomó declaración a cinco funcionarios de El Dueso que mantuvieron contactos con Rafi. La autopsia se realizó entre las cuatro y las ocho de la tarde, informa , y reveló que la muerte había sobrevenido por asfixia provocada por ahorcamiento vinculándose la etiología en principio a un suicidio, tesis que deberá confirmar la investigación judicial. En esta prisión se han suicidado en 20 meses cuatro reclusos.

El abogado de Escobedo, Marcos García Montes, llegó a Santoña cerca de las ocho de la tarde. Junto a las tapias del cementerio, y tras haber visto los restos de su cliente y amigo, anunció su propósito de solicitar la acción popular "para investigar como se ha desarrollado esto". Declaró que requerirá del forense José Antonio García Andrade para tratar de efectuar una segunda autopsia al cadáver.

García Montes declaró que no se creía "lo del suicidio" y añadió que Rafi no tenía capacidad psicológica para este tipo de muerte. El abogado había declarado a Antena 3: "Desde el punto de vista ético, sería una inducción al homicidio'.

Alonso Suárez declaró ayer a EL PAÍS que los restos de Rafael Escobedo no presentaban lesión alguna y tampoco indicios externos de que se inyectara droga. No obstante, las vísceras serán enviadas para su análisis al Instituto Nacional de Toxicología, en Madrid. El cadáver mostraba la lengua asomando levemente entre los labios. Escobedo vestía un niqui color rosa y un pantalón deportivo largo de tonos azulados.

Los padres de Escobedo son esperados hoy para hacerse cargo de los restos y emprender su traslado a Madrid, donde recibirán sepultura.

Denegación de permisos

Fuentes próximas a Escobedo indicaron que éste se hallaba muy deprimido en los últimos días por causas relacionadas con la denegación de los permisos de libertad y se sentía discriminado. Generalmente, los jueces de vigilancia penitenciaria conceden los permisos si el procesado ha cumplido la cuarta parte de la condena, indicaron a este periódico fuentes judiciales.

Para ello suelen tomar como referencia el tiempo total de la condena que se cumple en la práctica según el Código Penal, esto es, 30 años. José Luis Garayo, anterior juez de vigilancia penitenciaria de la Audiencia de Santander y su sucesor Alfredo Gorostegui, se ajustaron estrictamente a la ley y tomaron en cuenta los 53 años de prisión a los que fue condenado Rafael Escobedo. Goróstegui señaló a Efe que Rafí podía haber pedido el traslado a un centro de otras autonomías con criterios diferentes a los de la Audiencia de Santander.

Carlos Escobedo Alday, hermano de Rafael, se encontraba ayer almorzando en una cafetería madrileña con su esposa, con su abogado José Luis Sierra y con unos amigos. Sierra recibió la noticia de su secretaria, y se la comunicó a Carlos, quien "sufrió un impacto terrible y acudió a acompañar a su madre, Ofelia Alday". Carlos Escobedo dijo al enterarse del suicidio de su hermano: "Lo sabía". Carlos le había comentado a Sierra que Rafi sufría una depresión "violenta y profundísima".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de julio de 1988

Más información

  • El recluso sufría una fuerte depresión, según personas próximas