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El incremento del IPC de junio hace peligrar el objetivo de conseguir un 3% de inflación este año

"La subida del índice de precios al consumo (IPC) en el pasado mes de junio se sitúa claramente por encima de las previsiones del Ministerio de Economía", reconoció ayer el secretario de Estado, Guillermo de la Dehesa, que reiteró, no obstante, que "ello no significa que no se mantenga la previsión de cierre del ejercicio con una inflación del 3%". Lo cierto es que en el Ministerio de Economía ayer se empezaba a hablar ya de una inflación en torno al 3%, podría ser 3,2%, si todo siguiera igual, en lugar de mantener la cifra mágica del 3% como cantidad a conseguir.

La aceleración en los precios de algunos productos industriales y, sobre todo, de los servicios ha hecho que en el mes de junio la inflación tuviera un aumento del 0,4% en relación al mes anterior, rompiendo la tendencia de tasas negativas de precios de los dos meses anteriores. Ello representa que el índice de precios al consumo acumulado de los seis primeros meses se ha situado en 1,6%, una décima por encima de lo que sería normal para que pudiera cumplir el objetivo de precios del Gobierno. Junto al mantenimiento de fuertes crecimientos de precios en algunos productos y servicios en el pasado mes de junio, los precios de los productos de alimentación tuvieron un comportamiento muy moderadamente alcista, lo que ayudó también al 0,4%.A pesar de todo esto, Guillermo de la Dehesa explicó que el Gobierno no renuncia a conseguir al objetivo de acabar el año con un 3% de inflación, sobre todo porque en los próximos cuatro meses "esperamos que se produzca una sustancial rebaja del índice general de precios en comparación a lo que ocurrió en 1987. El secretario de Estado de Economía recordó que entre julio y octubre del año pasado los precios subieron el 2,5%, "tasa que es bastante improbable que vuelva a repetirse". Por ello, añadió, "es posible que ya con los resultados de julio volvamos a tener una tasa de inflación interanual inferior al 4%, para en los meses siguientes acercarnos bastante al objetivo del Gobierno".

El nivel alcanzado por la llamada inflación subyacente, precios excluidos los de los productos energéticos y los de los alimentos sin elaborar, preocupa a la Administración, que además reconoce que no puede hacer nada por frenarla. El índice sectorial de vestido y calzado se ha colocado en el 7,8% en los 12 últimos meses, y el conjunto de los servicios, en el 6,9% y con tendencia al alza y no a frenarse. La inflación subyacente está en la actualidad en el 5,4%, cerca del doble de la prevista para el índice general. La liberalización de precios y lo poco operativo que resulta ampliar los contingentes para algunas importaciones impiden actuar sobre esos componentes del IPC.

Distribución

Guillermo de la Dehesa hizo ayer suyas algunas de las posiciones mantenidas por los sindicatos desde hace meses al señalar que "los problemas provienen en buena parte de los canales de comercialización y distribución, que si bien funcionan para los productos alimenticios, lo que permite que estos precios no se disparen, no lo hacen para otros productos, como son el vestido y el calzado".

La subida de precios de junio, añadió el secretario de Estado, está en línea con lo que viene ocurriendo en el resto de los países industrializados, y, por ejemplo, el Reino Unido tuvo una subida igual a la española; en Italia fue del 0,3%, y en Francia y la República Federal de Alemania, del 0,2%. De la Dehesa señaló que, en cualquier caso, los tipos de interés "seguirán con su lenta tendencia a la baja, porque las expectativas del precio del dinero se forman sobre períodos más largos que un mes y la tendencia de los precios españoles es a la baja".

La reacción de los sindicatos a la subida de precios del mes de junio no se ha hecho esperar. La Unión General de Trabajadores, después de señalar que ha sido más elevado de lo que cabía esperar, afirma que "tampoco es una catástrofe" y que se enmarca "en una tendencia de reducción de precios asumible por nuestra economía".

Por su parte, CC OO afirmaba ayer que "el incremento del IPC supone un serio revés para los objetivos previstos por el Gobierno, de situar el IPC en el 3% a finales de este año". Para esta central sindical, "los errores de cálculo del Gobierno no pueden pagarlos aquellos colectivos que, como los pensionistas, los funcionarios, los que reciben el salario mínimo interprofesional y los parados, ven reguladas sus rentas y salarios por la política presupuestaria del Ejecutivo sin cláusula de revisión alguna".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de julio de 1988

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