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Un camino que no lleva a Roma

F. SA Jesús Simón, alcalde socialista de Brihuega (Guadalajara) -tomó posesión de la presidencia del Ayuntamiento el pasado día 23 de abril, después de una moción de censura que desbancó a un militante de Alianza Popular-, le preocupa la comunidad Hare Krishna porque la movilidad de su población hace imposible su control y ello podría conllevar la evasión de determinados impuestos municipales.

En el censo de 1986, figuran empadronadas en la finca Santa Clara 86 personas, de las que 19 son extranjeros, y cinco, niños en edad escolar. Se encuentran asimismo censados a nombre de la comunidad 11 vehículos y un camión. "Pero es imposible saber en realidad la gente que hay allí dentro", asegura el alcalde.

Pero las cuestiones censales y fiscales no han sido, por ahora, motivo de polémica en el Ayuntamiento de Brihuega. El único litigio entre la comunidad y el municipio es el que mantienen en relación al camino Real de Toledo -Camino de Archilla- que atraviesa la finca y que inexplicablemente ha sido roturado y plantado por los nuevos propietarios de la finca, eludiendo así las servidumbres de paso.

Es un camino que no conduce a Roma, pero que lleva a este nuevo Vaticano de Castilla. Hace pocas semanas la comunidad Zendo Betania presentó en el Ayuntamiento de Brihuega -3.000 habitantesun permiso y un proyecto, para levantar una sede de su comunidad. El costo del proyecto supera los 100 millones de pesetas y su titular es Ana María Schulter.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de junio de 1988