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El polémico Rivas, excluido en la nueva ejecutiva de los socialistas valencianos

MANUEL MUÑOZ El V Congreso del Partido Socialista del País Valenciano (PSPV-PSOE) eligió ayer una ejecutiva de continuidad en la que el secretario general reelegido, Joan Lerma, refuerza su poder. La baja más significativa fue la del secretario de Administración y Finanzas, José Manuel Rivas. Hombre de confianza de Lerma, había sido vetado por la dirección federal del PSOE a raíz de la difusión de su participación en numerosas empresas, una de ellas constituida con bienes embargados.

La gestión de la ejecutiva saliente había sido aprobada el viernes con más del 96% de los votos representados y ayer casi todos los miembros de la dirección entrante la alcanzaron. Hubo votos de castigo señalados para varios de los llamados fontaneros de Lerma, como María Antonia Armengol (68%), Jaume Castells (70%), Ernest Nabàs (73%) y Joan Ballester (78%).Junto a la salida de Rivas, que era esperada, es de señalar que la corriente Izquierda Socialista, que tuvo representantes en la ejecutiva del PSPV entre 1972 y 1975 y aspiraba a volver a tenerlos, no obtuvo cuota de participación. IS, sin embargo, ha aumentado sus miembros de siete a 10 en el comité nacional del partido, que consta de 36, y mantiene dos de los nueve representantes en el comité federal del PSOE elegidos por el congreso.

La tranquilidad que se ha respirado durante todo el congreso, con aprobaciones de las ponencias avaladas por porcentajes casi unánimes, ha sido fruto de un pacto previo entre los tres sectores del oficialismo. Uno de ellos está encabezado por Lerma, presidente de la Generalitat además de secretario general del partido; otro, por Cipriá Ciscar, conseller de Cultura, Educación y Ciencia y reelegido vicesecretario general, y un tercero, por Antonio García Miralles, presidente de las Cortes valencianas y reelegido presidente del PSPV.

Este último ha sido el que más beneficio ha conseguido sacar del pacto, pues tiene seis de sus adictos en la nueva ejecutiva. Ciscar no ha conseguido grandes cosas, además de mantener su gran poder anterior, pues cuenta sólo con dos personas próximas en la nueva dirección. Ésta fue ampliada de los 17 componentes anteriores a 21, con el fin de permitir la entrada de cuatro mujeres que, junto al mantenimiento de María Antonia Armengol, que ya estaba antes, hacen posible una participación femenina del 25% sin que se vea reducido el número de varones presente y las posibilidades de reparto de poder entre ellos.

José Manuel Rivas, de 45 años, manifestó ayer a este diario que su salida de la secretaría de Administración y Finanzas fue a petición propia y que ahora se dedicará a su vida privada. No obstante, fue reelegido como miembro del comité federal del PSOE. La secretaría que deja va cante será ocupada por Antonio Castro, próximo a la actual dirección de UGT en Valencia y vocal de la ejecutiva saliente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 1988

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