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SONDEO ELECTORAL EN CATALUÑA

Convergència i Unió revalida la mayoría absoluta mientras se produce un descenso de los socialistas

El CDS consigue por vez primera representación en el Parlamento de Cataluña

El sondeo de EL PAÍS sobre las, elecciones al Parlamento catalán del próximo 29 de mayo muestra una tendencia a la consolidación del mapa político surgido tras los comicios autonómicos de hace cuatro años. Convergència i Unió (GU) consolida su mayoría absoluta, mientras se producen descensos moderados del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) y de Alianza Popular. El Centro Democrático y Social (CDS) cuenta por vez primera con representación. Iniciativa per Catalunya (IC, comunistas) y Esquerra Republicana (ERC) se mantienen en los resultados de 1984. La investigación ha sido realizada sobre una muestra de 1.600 personas, 550 de las cuales residen en Barcelona.

, Convergència i Unió (CiU) repetirá mayoría absoluta de cumplirse el pronóstico del sondeo de Demoscopia sobre las próximas elecciones al Parlament. Una cierta tendencia a la baja afectará a a otra gran fuerza política catalana, el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), mientras que el Centro Democrático y Social (CDS) contará -en su primera comparecencia en unas autonómicas catalanas- con representación en la Cámara legislativa autonómica.

El mapa político catalán no presentará, según el sondeo, otras espectaculares variaciones respecto a los anteriores comicios autonómicos de 1984. Lo más destacable es el descenso de Alianza Popular (AP), que se presenta con esta denominación después de que concurriera a los anteriores comicios como Coalición Popular, junto al entonces Partido Demócrata Popular y la Unión Liberal.

En el otro extremo del arco parlamentario, Iniciativa per Catalunya (IC) -que agrupa a los comunistas del PSUC y del PCC y a la Entesa dels Nacionalistes d'Esquerra- se mantendrá, con tendencia al alza, en los resultados obtenidos por el PSUC en solitario en las pasadas elecciones al Parlament, pero no sumará la totalidad de los votos conseguidos entonces por sus actuales socios de coalición, que en 1984 concurrieron por separado a las urnas. En aquella ocasión, el PCC se mantuvo alrededor del 2% en cada una de las cuatro circunscripciones. Esquerra Republicana (ERC), por su parte, se mantiene en los mismos niveles que en 1984.

De cumplirse los pronósticos del sondeo, CiU -en el mejor de los casos- podría ver incrementada su mayoría absoluta con tres diputados más de los que cuenta en la actualidad, gracias al paso del 46,6% de 1984 al 47,4% en 1988. Los socialistas, en cambio, ven disminuir sus expectativas de voto en casi dos puntos y el sondeo les concede unos resultados por debajo de los de 1984. Al igual que el PSC, Alianza Popular pierde votantes, que pasarían, junto con algunos de los obtenidos en 1984 por los socialistas, al CDS.

Comparativamente con anteriores comicios no autonómicos, es decir, las legislativas de 1986, Convergència i Unió aumenta en más, de 15 puntos su expectativa de voto -tal como ha sucedido en anteriores comicios autónomicos-, mientras que el PSC desc¡ende en tomo a 13 puntos (segun el sondeo obtiene 28,2%). Los socialistas sufren un fuerte retroceso en la circunscripción de Barcelona, donde, según el sondeo, obtendrán un 29,6%, frente al 32,2% que consiguieron en las autonómicas de 1984. Ello supone una pérdida de entre 2 a 3 diputados. Barcelona y su cinturón industrial son un feudo socialista, tal como se ha revelado en las distintas elecciones.

La abstención

Respecto a los índices de abstención, terreno en el que los socialistas libran buena parte de su batalla política, un 72% de los encuestados afirma que votará con. seguridad, un 13% lo hará probablemente, un 3% posiblemente no acudirá a los colegios electorales, un 7% no lo hará con seguridad y un 5% constituye el apartado de no sabe, no contesta. Una cautela interpretativa parece necesaria ante este dato.

Sin duda, la fuerza con que opera la idea de que la participación en procesos electorales es un deber cívico sesga la respuesta, lo que permite engrosar la relación de los que afirman tener la intención de ir a votar. Una elección aparentemente tan carente de incertidumbre y anticipada por los propios electores como tranquila no parece caldo de cultivo lógico para una tasa de participación inusitadamente alta en relación con las últimas experiencias electorales en Cataluña

Por ello, incluso ese 72% que afirma que irá a votar con seguridad representa probablement una proporción algo mayor de la que efectivamente lo hará el 29 de mayo, día para el que cabe pronosticar una abstención del orden de entre el 33% y el 35%, de acuerdo con la historia electoral más reciente.

En el momento de realizarse el sondeo -aproximadamente a un mes vista de las elecciones-, la población electoral catalana aparece a medias interesada y a la par informada acerca del proceso. La ausencia de dramatismo y lo limitado de la incertidumbre pueden explicar este clima tranquilo que emana de los datos de la encuesta. Cuatro de cada 10 catalanes sabían que las elecciones se celebrarán el 29 de mayo. El resto se divide entre quienes citan una fecha incorrecta (17%) y quienes simplemente afirman desconocer la fecha electoral precisa (41%).

Recordar la fecha

Más de la mitad de los catalanes de segunda generación (hijos de padres catalanes) es capaz de precisar la fecha exacta, frente a una cuarta parte de quienes llevan menos de 10 años residiendo en Cataluña. Muy similares son las proporciones por lo que a la relación entre uso del catalán y fecha electoral se refiere. Mientras el 48% de los catalanohablantes habituales sabe que las elecciones se desarrollarán el 29 de mayo, sólo el 28% de quienes no conocen esta lengua recuerdan la fecha precisa.

Un 38% de los encuestados manifiesta tener entre mucho y bastante interés por los comicios. El 31% declara que su interés es regular, y un 29% confiesa tener muy poco o nulo interés.

Sólo los exclusivamente castellanohablantes y quienes llevan menos de 10 años residiendo en Cataluña se muestran más desinteresados que interesados en el proceso electoral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de mayo de 1988