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Jorge Sanz

18 años, 20 películas y un futuro prometedor

Lleva compaginando el cine y los estudios desde los nueve años. Su madre lo presentó a unas pruebas tras leer un anuncio en el periódico, y desde entonces ha realizado 20 películas. Es callado y muy serio. Ahora, con 18 años, está ya casi convencido de que su futuro girará en torno al cine. A pesar de ello, Jorge Sanz, que se define a sí mismo como un chico normal, comenzará el año próximo los estudios de periodismo, "porque creo que es una profesión más divertida que la de derecho, ¿no?".

Es el pequeño de una familia madrileña de cuatro hermanos de padre militar y madre ama de casa. No sabe explicar muy bien por qué su madre, una mujer imperiosa que en la actualidad hace las veces de agente de su hijo, lo presentó a unas pruebas cinematográficas a la edad de nueve años, primer eslabón de una carrera que ha continuado y que, en opinión de los críticos ofrece un futuro más que prometedor. "No sé, decían que era muy fotogénico, pero el caso es que soy el único de la familia que se dedica a esto".Su primera aparición en la pantalla, solicitada en el anuncio del periódico, fue en la película La miel, producida por Pedro Masó, donde hacía de hijo de la actriz Jane Birkin. El último rodaje ha sido la segunda parte de El Lute, de Vicente Aranda, todavía no estrenada y donde hace de hermano pequeño del famoso personaje. Y entre medias, muchas más: Valentina y Crónica del alba, de Antonio José Betancor; Mambrú se fue a la guerra, de Fernando Fernán-Gómez, y El año de las luces, de Fernando Trueba, donde compartía el protagonismo con la actriz Maribel Verdú.

Su apariencia física es de menor envergadura que en el cine; más delgado y con un rostro con rasgos todavía infantiles, en el que sobresalen unos oscurísimos ojos. Reconoce que al principio puede tener alguna importancia el físico, aunque dice que "tienes que trabajar mucho y dar algo más que no sea sólo eso". Lo encuentra todo muy normal: compaginar los estudios con el cine, ser re conocido por la calle, ser alabado por la crítica... "Es que yo, fuera del cine, soy un chico normal", repite a cada pregunta "hago lo que todos los demás, salir con mis amigos por ahí y escuchar música". Sólo hay una cosa que no la ve tan normal y que además le encanta: la posibilidad de viajar que le ha ofrecido el cine. "Reconozco que es una oportunidad que no todo el mundo a mi edad la tiene. Conoces a mucha gente, y me encanta".

El estímulo familiar a su carrera cinematográfica ha corrido paralelo al de sus estudios. No se considera un buen estudiante, pero hasta el año pasado consiguió mal que bien ir salvando los cursos, aunque su estancia de tres meses en Cuba para participar en el rodaje de Gallego le supuso el que ahora esté repitiendo el COU en una academia madrileña. No ha pensado nunca ir a alguna escuela para actores. "Yo creo que he tenido una de las mejores escuelas, que ha sido la de trabajar mucho y con gente importante".

Y mientras le siguen llegando continuamente ofertas de trabajo, Jorge Sanz, que hace gala de una enorme timidez, dice que el año que viene se matriculará en la carrera de periodismo, dejando así a un lado su idea inicial de decantarse por el derecho. "Debe de ser más divertido", dice intentando convencerse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de abril de 1988