Tribuna:LA ELIPSETribuna
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Suárez

El tiempo, "que no es ningún niño", como decía Tono, se ha llevado ya lejos el debate sobre el estado de la nación, pero precisamente ahora es cuando podemos considerar ese debate en función de categoría, y no de mera anécdota periodística, para decirlo más claramente, más oscuramente, me da igual, cuando el debate ya no es una corriente (de opinión, murmuración, etcétera), sino "una figura".Y la figura que ha quedado fija en la retina de los españoles, "como tallada", que diría Proust, es la que han confirmado las sofemasas de este papel y otros: Adolfo Suárez. Se acorta la distancia de "popularidad" entre ambos líderes. ¿Pero es que vamos a confundir la popularidad con la democracia, como los yanquis? Si de verdad se perfila Adolfo Suárez como alternativa al socialismo, a uno es que se le abren las carnes del alma. Entre el Todo precario y la Nada perfecta, con el pelo a navaja, uno sigue prefiriendo el Todo de Felipe González, aunque sea ya un menos todo. Pero sabemos quién es Felipe González, a qué colegio (subversivo) ha ido, de qué familia (revolucionaria) es. Y esto le obligará siempre, hasta el final, pues que el hombre no está regido por sus fines, sino por sus principios. González, cuando menos, tiene detrás una doctrina, una historia, una laboriosa y múltiple genealogía (aunque parece que cada vez menos). Prefiero un socialista indeciso a un franquista decidido.

FG tiene detrás una historia que impele y arrastra, como el padre de Hamlet. Suárez sólo tiene detrás a Franco, que para padre de Hamlet queda un poco bajito. Llegado el momento de fallar, quiere decirse, entre el socialismo y la nada, el pueblo español y mis lectores deben fallar socialismo, aun cuando sea precario, como todo sistema en ejercicio. Lo que no se puede, paisanos, es votar a la nada, a la mera telegenia de un hombre sin programa, sin doctrina, sin pasado (puesto que su pasado hemos decidido, generosamente, borrarlo). Prefiero unos socialistas acorralados a un postfranquismo que fue pre y que no tiene ni una octavilla que repartir. Prefiero un post / socialismo negociante / claudicante a un post / franquismo sin otro programa que la gracia y el tronío de su personaje. Estuviste por encima de él en el debate sobre el estado de la nación, Felipe, amore, y cuídate de él como los romanos se cuidaban de "los jóvenes pálidos que saben latín". Sólo que éste ni sabe latín ni es joven, ni siquiera pálido, que también sería un encanto histórico. En cuanto empecé a escribir sobre / contra el CDS, me llamaron para acordar comidas con Castedo, comidas que, felizmente, jamás han tenido lugar (y lo siento por el encantador Castedo). Uno no vende su protohistoria ni su subhistoria (lo de prehistoria es un término convencional que no existe) por un plato de lentejas, a no ser que se trate de las exquisitas lentejas manieristas de Ginés Liébana. Uno sólo quiere dejar claro, para el lector dominico (o dominical) que Suárez es la Nada maquillada por TVE, y que FG responde y corresponde a una tradición revolucionaria española.

Eso siempre obliga y es muy dificil quitárselo de encima, Felipe, gracias a don Pablo y a San Pablo. Lo otro, el suarismo / centrismo / liberalismo es un cachondeo para volver a la Moncloa, es "la nada que se nadifica", según Sartre, es el vacío intelectual que, por carencia más que por maldad, o a la viceversa, acabaría apelando a formas franquistas de poder y gobierno, ya que otro idioma no tiene. La vuelta de Suárez, para qué engañarnos, sería la vuelta de un Franco con el pelo a navaja (que ya tampoco se lleva). Un franquismo light.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 05 de marzo de 1988.

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