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BALONCESTO / A-1

El Madrid sacó 50 puntos al Fórum

Barry Hecker, ojeador de Los Ángeles Clippers, se hizo ayer con un sitio en la fila de prensa. Para cualquiera que le preguntara, su misión era just watching. Era preciso insistirle para que ampliara ése "sólo mirando". Se encuentra en realidad en gira por Europa, examinando jugadores que puedan interesar a la NBA, y llevaba apuntados en algún lugar los apellidos Martín, Alexis y Young. Nadie le había explicado que ayer, en el Palacio de los Deportes, no había nada que mirar.Sin embargo, parece seguro que el despistado Hecker se llevara alguna sorpresa. De entrada, se encontró con un buen pabellón del que colgaban ocho estandartes. Pero no correspondían a sendos títulos como en su país, sino que se trataba de las banderas de España y de la Comunidad de Madrid. Segundo sobresalto: uno de los equipos viste de amarillo y morado, los colores de los Lakers, y su hombre más alto lleva gafas al estilo Abdul Jabbar. Pero tampoco son californianos. Son de Valladolid, bastante más bajitos y mucho peores. Tercero: los hermanos Martín, en el banquillo, y uno de ellos, Antonio, vestido de calle. Hubo que explicarle que estaban lesionados.

Aclarados los entuertos, Hecker se dispuso a ver un partido de baloncesto. A duras penas pudo convencerse de que un equipo nesite 40 minutos para conseguir 62 puntos mientras su rival consigue 56 en cada mitad. Para su desgracia, la igualdad duró muy poco: el partido estaba resuelto un cuarto de hora después de empezar. Mario Pesquera había probado con defensa individual y con zona 2-1-2, había introducido tres cambios en el equipo inicial y... perdía por 18-1. Phillips miraba al aro contrario buscando alguna tapadera de plástico que explicase sus constantes lanzamientos fallados, que siempre iban a caer en manos de Romay o Branson. Y el Madrid daba la sensación de jugar sólo a medio gas. Desde ahí hasta el final, el partido sólo sirvió para que los blancos mejoraran sus estadísticas en la Liga. Alexis jugó sólo 20 minutos, Young apenas tuvo oportunidad de hacer algo y Martín jugó bien, pero con molestias. Así que Hecker se marchó antes del final y sin tomar una sola nota. Debió de pensar que había perdido la tarde, porque, cuando entre dos equipos hay una diferencia de 50 puntos, cualquier partido apenas puede ser considerado un entrenamiento.

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