GENTE
Manuel Leiro y José Antonio Camiña,
vecinos de Arousa (Pontevedra), son excepción a la regla de que la confianza pierde al ladrón. En un bar de Cambados sustrajeron la cartera de un vecino que afirmó que contenía 210.000 pesetas. Al fracasar las que se suponen tensas negociaciones para repartirse el botín, se presentaron ante la Guardia Civil para autodenunciarse. Las cuentas tampoco les salieron a la hora de la devolución, ya que según ellos el origen de la desavenencia sólo alcanzaba las 100.000 pesetas.


























































