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EL 31º CONGRESO DEL PSOE

Fotos, escoltas y jarras de vino

El discurso de presentación de Felipe González (en el que hizo una apasionada defensa, de la política económica de su Gabinete y evitó toda alusión a UGT y a Nicolás Redondo) y la discusión sobre la gestión de la ejecutiva federal saliente, aprobada a última hora de la tarde con un apoyo en votación nominal y pública del 97,5%, abrieron ayer el 31º Congreso Federal del PSOE. En medio de un fuerte dispositivo de seguridad, 33 delegaciones, con un total de 861 miembros, que representan a 213.239 militantes, discutirán hasta mañana la política del partido en el Gobierno y elegirán su nueva dirección. Al congreso asisten también más de 60 representaciones internacionales.

Amigos, familiares, militantes y simpatizantes del PSOE deambulaban ayer por las salas y pasillos del Palacio de Exposiciones y Congresos de Madrid horas después de que diera comienzo el 31º Congreso del partido, hubieran saludado a los conocidos, se hubieran hecho fotos con sus líderes y las puertas de la sala principal les hubieran sido cerradas tras la intervención del secretario general socialista, Felipe González.De las casi 4.000 personas que se reunieron en el edificio en el primer día del congreso, tan sólo 861 eran delegados con derecho a participar y a votar. Cuando los cabezas de delegación comenzaron a exponer sus criterios respecto a la gestión de tres años de la ejecutiva federal, defendida antes por González, el público y la Prensa tuvieron que abandonar el salón de plenos para no ser testigos de los reproches entre familia.

No muchas eran las alternativas de distracción para los invitados, al margen de la visita a los pabellones que habían colocado las distintas federaciones territoriales y que llamaron poderosamente la atención a los invitados extranjeros que, junto a escoltas, jefes de gabinetes y altos cargos de la Administración, abarrotaban los pasillos.

Vino de Rioja

Uno de los mostradores más frecuentado fue el instalado por los socialistas de La Rioja, en el que la caja registradora funcionaba sin cesar en el cobro de jarras de vino de la tierra, cebollitas en vinagre y chorizo que estaban a disposición de los asistentes al congreso.

También la caseta de Solidaridad Internacional lucía en su escaparate una extraordinaria panoplia de productos con vivos colores.

Podían adquirirse, entre otros posibles regalos, pulseras tejidas a mano por las indias de San Antonio de Aguas Calientes, en Guatemala, preciosistas y elaborados tapices chilenos o guayaberas nicaragüenses.

La central sindical UGT también tenía su caseta, en la que se alzaban tablones que colocaban a esta central sindical como la primera entre todas las demás. No se vieron en esta primera jornada a destacados dirigentes de la Unión General de Trabajadores, que se reservan para mañana, cuando acudan acompañando y arropando a Nicolás Redondo, que tiene previsto dirigir al congreso un saludo fraternal.

No faltó a la cita, sin embargo, Julio Feo, ex secretario general de la presidencia y estrecho colaborador de Felipe González hasta el pasado mes de junio, en el que decidió dedicarse plenamente a sus negocios particulares. Tampoco faltó Pilar Miró, directora general de RTVE. Miró escuchó con suma atención el discurso de Felipe González, sentada en los escalones de un pasillo que separaba a la Prensa de los invitados fraternales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de enero de 1988