El fuego de Antonioni
Hablar con propiedad de Antonioni hoy ya no viste; de hecho, hace ya años que el conocimiento de su obra ha dejado de ser síntoma de salud cultural. Pero su obra está ahí.En un momento crucial, su cine empezó a hablar inglés. Primero Londres, con Blow-up; más tarde, Estados Unidos: Zabriskie point. Ambas fueron saludadas como rabiosos documentos del día, símbolos pluscuamperfectos del precipicio por el que desciende, sin frenos, el ser humano moderno. Hoy, a más de uno le parecen fuegos de artificio hueros.
Pero el fuego de Antonioni quema y desfigura las entrañas. Quiere eso decir que algo queda, una molesta cicatriz. Blow-up se inspira en una mordiente narración de Julio Cortázar, y Antonioni la pintó á la page. El Londres pop, decorativo, fogoso y alegre de los sesenta, sometido a un original thriller, que el cineasta de Ferrara sometería a su vez a sus constantes particulares, dándole un intencionado sentido dramático al color y a las imágenes chillonas y metafóricas. Antonioni hizo una obra maestra para su tiempo y sin intención de revalorizarla al cabo de los años, como el resto de su filmografía, de la que siempre quedará, documento de época aparte, el problema humano expuesto.
Blow-up se emite hoy a las 22.15 por TVE-2.


























































