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EE UU realiza los primeros despidos de trabajadores de las bases, pese a ser denegados por autoridades españolas

Siete trabajadores españoles de la base aérea de Morón (Sevilla) han sido despedidos por las autoridades estadounidenses, a pesar de que tanto la Dirección General de Personal del Ministerio de Defensa como el Comité Conjunto para Asuntos Político-militares-administrativos -integrado por españoles y americanos- habían decidido no autorizar esos despidos, según consta en documentos de esos organismos. La Dirección de Personal de Defensa no respondió ayer a los requerimientos de este periódico al respecto.

El pasado mes de julio, las autoridades estadounidenses comunicaron su intención de despedir a los 13 empleados españoles en el hotel La Frontera, situado dentro de la base de Morón (Sevilla). Posteriormente, rebajaron la cifra de posibles despidos a siete. Estos trabajadores están contratados por el Ministerio español de Defensa, pero trabajan para los americanos y son éstos quienes les pagan los salarios. En condiciones similares se encuentran, 1.600 personas en Rota (Cádiz), 1.200 en Torrejón (Madrid), 150 en Zaragoza y 60 en Morón.De acuerdo con el actual Convenio de Cooperación Hispano-norteamericano, cualquier propuesta americana de reducir o despedir personal debe ser comunicada al citado Comité Conjunto para Asuntos Político-militares-administrativos, que tendrá que autorizarla o denegarla. Asimismo, el despido de uno de esos trabajadores debe ser autorizado, según un decreto de 1980 que regula sus actividades, por el ministro de Defensa o por la persona que éste designe.

En el caso de Morón, la propuesta americana fue denegada por el mencionado comité conjunto "por no aparecer acreditados los supuestos necesarios para llevarlos a cabo", y por la Dirección General de Personal de Defensa, que comunicó oficialmente su decisión el pasado 16 de noviembre.

Sin embargo, el mismo día 16 de noviembre las autoridades americanas de Morón retiraron a los siete trabajadores sus pases especiales para penetrar en la base -la concesión o retirada de estos pases corresponde a las autoridades españolas-, les dieron unos cheques con las cantidades de finiquito y les dieron de baja en la Seguridad Social.

Días más tarde, los mandos españoles de la base -que lógicamente no han recibido comunicación oficial alguna sobre tales despidos- devolvieron sus pases a los trabajadores, que en los últimos días acuden a sus puestos pero se les prohíbe que trabajen, por lo que pasan su jornada laboral en la recepción del hotel destinado a uso de los militares estadounidenses y en el que trabajan 13 españoles.

A pesar de las mencionadas decisiones oficiales españolas contrarias a los despidos, el jefe de Personal Civil de las bases, el estadounidense Charles Brown, envió el pasado día 24 siete cartas a la Oficina de Empleo de Morón, en la que explica que los siete trabajadores han causado baja "por reducción de personal" y pide que acepten la documentación correspondiente para obtener las prestaciones de desempleo.

En la misma carta, Brown detalla las normas legales en las que han sido basados los despidos de los siete trabajadores.

Derechos adquiridos

José Luis López y Julio Hoyos, presidente y secretario del Comité de Establecimiento de Actividades USA en Torrejón, aseguran que los americanos aducen "derechos históricos adquiridos" para decidir unilateralmente los despidos, a pesar de que incumplen la legislación vigente. Estos dirigentes del comité señalan que, habitualmente, su relación con Charles Brown y con su asesor, el español José Salces, "es muy crispada" ya que no promueven el diálogo con los trabajadores.Tanto López como Hoyos relacionan estos despidos de Morón con la marcha de las negociaciones sobre el futuro de las bases. De un lado, recuerdan que EE UU no ha iniciado la prometida reducción, hace más de un año, del 10% de su personal militar en Torrejón, promesa que incluyó el hecho de que parte de esos militares serían sustituidos por trabajadores españoles.

De otro, López y Hoyos indican que del resultado de las negociaciones hispano-estadounidenses dependerá su futuro laboral y que, aunque han pedido puestos alternativos en el caso de que tengan que abandonar las bases, los ministerios de Defensa y Exteriores no les han dado ninguna respuesta concreta al respecto hasta el momento.

"Intentamos clarificar cuál será nuestro futuro después de la reducción, pero hasta ahora no ha sido posible" aseguran estos dirigentes que dicen representar a 960 trabajadores de diversas bases.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de noviembre de 1987

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